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Características de la tercera etapa del Parkinson

Giovana Femat Roldán 21 de agosto de 2024 Padecimientos

Características de la tercera etapa del Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa cuyos síntomas generan pérdida de movilidad y el control motor. A medida que la enfermedad avanza, los síntomas motores se vuelven más incapacitantes y afectan en gran medida la independencia de los pacientes. En la tercera etapa del Parkinson, también se van sumando los síntomas no motores que complican aún más la funcionalidad de las personas.

Síntomas motores de la enfermedad de Parkinson

  • Bradicinesia:

Uno de los síntomas más notables de la etapa avanzada de la Enfermedad del Parkinson es la bradicinesia, es decir, movimientos lentos, pero también la reducción de los movimientos espontáneos o “naturales”.

Afecta desde habilidades motoras gruesas como caminar, hasta habilidades motoras finas como abotonarse una camisa. Por lo tanto, las personas sufren pérdida de independencia y funcionalidad. 

  • Rigidez muscular:

Este es otro síntoma prominente de la Enfermedad de Parkinson. Se manifiesta como una resistencia constante al movimiento de las extremidades y el tronco. Asimismo, a la dificultad para estirarse o moverse con normalidad y debilidad muscular.

Por otro lado, la rigidez muscular también contribuye a la inestabilidad postural y a la pérdida de reflejos posturales. Clínicamente esto se manifiesta como alteración del equilibrio y postura, aumentando el riesgo de caídas de los pacientes. 

  • Los trastornos de la marcha:

Estos son son otro aspecto significativo de la tercera etapa del Parkinson. No sólo se limita a la inestabilidad postural, sino que también hay alteraciones de la marcha per se. El ejemplo clásico es la marcha festinante, que se caracteriza por pasos cortos y rápidos, dando la apariencia de que el paciente está corriendo y con el torso hacia delante.

Se acompaña, como se ha mencionado, de problemas de equilibrio y pérdida de reflejos posturales, que durante la evaluación de la marcha se manifiestan como vueltas “en bloque”. T

ambién coexiste con un fenómeno conocido como congelamiento de la marcha, que se refiere a episodios donde parece que los pies del paciente están pegados al suelo. Esto último le impide avanzar, sobre todo al iniciar la marcha o cambiar de dirección, lo cual es especialmente peligroso en algunas situaciones como cruzar una calle o subir escaleras. 

Los síntomas de bradicinesia, rigidez muscular, inestabilidad postural y trastornos de la marcha pueden ocasionar caídas frecuentes. Las caídas de las personas en la etapa geriátrica pueden intensificar la dependencia funcional. 

Síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson

Junto con estos síntomas motores cardinales y sus manifestaciones avanzadas, también se acompaña de síntomas no motores igual de debilitantes.

  • La fatiga:

Esta se puede considerar un síntoma no motor, que sin importar el esfuerzo físico, puede estar persistentemente presente y causar dificultad para realizar actividades cotidianas, con mayor afectación sobre la independencia del paciente.

  • Trastornos del sueño:

Un síntoma no motor, incluso presente antes del diagnóstico, son los trastornos del sueño que pueden ser tan severas que los pacientes pueden lastimar a su compañero de cama al actuar sus sueños.

  • Salud Mental:

Además, la depresión y la apatía, muy comunes para esta etapa, ocasionan aislamiento social y pueden causar la pérdida de relaciones sociales.

  • Déficit cognitivo:

A esto se aúna la afectación cognitiva, más evidente en las fases avanzadas. Algunos pacientes ya habrán desarrollado demencia, lo que debilita más su funcionalidad y crea aún mayor dependencia de sus cuidadores. 

Es importante mencionar que en la tercera etapa del Parkinson también aparecen las complicaciones del tratamiento, como son las discinesias. Como parte del envejecimiento, los pacientes también son más proclives a presentar efectos adversos a los medicamentos, lo que requiere una vigilancia médica más estrecha.

Causas de la enfermedad de Parkinson

1. Factores Genéticos

Aunque la mayoría de los casos de Parkinson son esporádicos y no parecen tener un fuerte componente hereditario, aproximadamente un 10-15% de los casos tienen un factor genético claro. Varias mutaciones genéticas se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson:

  • Mutaciones en el gen SNCA: Este gen codifica para la proteína alfa-sinucleína, que es una parte importante de los cuerpos de Lewy, las acumulaciones anormales de proteínas que se observan en las neuronas de las personas con Parkinson.
  • Mutaciones en el gen LRRK2 (Leucine-Rich Repeat Kinase 2): Esta es una de las causas genéticas más comunes en la enfermedad de Parkinson de inicio tardío, especialmente en ciertas poblaciones.
  • Otros genes implicados: Incluyen PINK1, PARK2 (parkin), PARK7 (DJ-1) y GBA, entre otros. Las mutaciones en estos genes pueden alterar el funcionamiento normal de las neuronas dopaminérgicas, contribuyendo al desarrollo de la enfermedad.

2. Factores Ambientales

Los estudios han identificado varios factores ambientales que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson:

  • Exposición a pesticidas y herbicidas: Algunas sustancias químicas utilizadas en la agricultura, como el paraquat y los pesticidas organoclorados, han sido asociadas con un mayor riesgo de Parkinson.
  • Metales pesados: La exposición prolongada a ciertos metales pesados, como el manganeso, también ha sido sugerida como un factor de riesgo.
  • Consumo de agua de pozo contaminada: Algunas investigaciones han señalado una posible asociación entre el consumo de agua de pozo contaminada con pesticidas y un mayor riesgo de desarrollar Parkinson.

3. Factores Biológicos y Procesos Celulares

Existen varios mecanismos biológicos y celulares que se cree que juegan un papel en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson:

  • Estrés oxidativo: El daño a las células por los radicales libres puede contribuir a la degeneración de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro.
  • Disfunción mitocondrial: Las mitocondrias son responsables de la producción de energía en las células. La disfunción mitocondrial puede llevar a una acumulación de productos tóxicos y a la muerte celular.
  • Inflamación neuroglial: Se ha observado que la microglía, el componente inmunológico del cerebro, está activada en los pacientes con Parkinson, lo que sugiere que la inflamación crónica puede contribuir a la neurodegeneración.
  • Acumulación de proteínas mal plegadas: La agregación de alfa-sinucleína en forma de cuerpos de Lewy es una característica patológica de la enfermedad de Parkinson y puede interferir con el funcionamiento normal de las neuronas.

4. Envejecimiento

El envejecimiento es el factor de riesgo más importante para la enfermedad de Parkinson. Con la edad, el cerebro experimenta cambios que pueden aumentar la susceptibilidad a procesos neurodegenerativos, incluyendo la pérdida de neuronas dopaminérgicas, la acumulación de proteínas anormales y la disminución de la capacidad de respuesta a los mecanismos de reparación celular.

5. Lesiones Cerebrales y Otros Factores de Riesgo

Algunos estudios sugieren que los traumatismos craneales repetidos o graves pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Además, ciertas condiciones médicas como la diabetes tipo 2, el uso de antipsicóticos y la exposición a agentes infecciosos han sido asociadas con un mayor riesgo de Parkinson.

6. Factores de Riesgo Genético Combinados con Ambientales

En muchos casos, es probable que la enfermedad de Parkinson se desarrolle debido a una interacción compleja entre predisposiciones genéticas y factores ambientales. Por ejemplo, una persona con una mutación genética que afecta el metabolismo de las toxinas puede tener un riesgo significativamente mayor si también está expuesta a pesticidas u otros químicos neurotóxicos.

Tratamiento durante la tercera etapa del Parkinson

Dado que esta etapa avanzada de la Enfermedad de Parkinson involucra una combinación compleja de síntomas motores y no motores, así como optimizar el tratamiento de acuerdo a la respuesta clínica, es crucial que reciban atención especializada.

Una clínica con opciones de abordaje y tratamiento para esta población sería lo más recomendado. El enfoque multidisciplinario asegura el manejo integral de la enfermedad, para ir abordando las necesidades cambiantes de este grupo. Incluye:

  • Neurología
  • Geriatría
  • Fisioterapia
  • Incluso cuidados paliativos.

El seguimiento del paciente no sólo debe enfocarse en tratar los síntomas motores, sino también brindar apoyo para los síntomas no motores. El objetivo es mejorar o por lo menos mantener una buena calidad de vida del paciente y aliviar la carga de los cuidadores. 

La tercera etapa de la enfermedad de Parkinson se caracteriza por un agravamiento de los síntomas motores, que finalmente conducen a la reducción de la movilidad y ocasionan dificultad para realizar las actividades cotidianas.

Por otro lado, se reconoce que son los síntomas no motores los que tienen mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes, al ser debilitantes, persistentes y de difícil control. La atención especializada es crucial para manejar estos desafíos de manera holística y acompañar a la persona y su familia en esta fase.