¿Cuáles son los síntomas motores del Parkinson?
Giovana Femat Roldán 13 de agosto de 2024 Padecimientos

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente a las neuronas productoras de dopamina. Al causar una deficiencia de dopamina, se producen diversos síntomas, siendo los del tipo motor, los más característicos y visibles de la enfermedad del Parkinson.
Principalmente hay cuatro síntomas motores característicos de esta enfermedad, que son la bradicinesia, el temblor en reposo, inestabilidad postural y de la marcha, así como rigidez muscular. La presencia de la mayoría de ellos es fundamental para diagnosticar parkinsonismo.
- Bradicinesia.
Es uno de los síntomas cardinales, es decir, esenciales para el diagnóstico de esta enfermedad. Se refiere a la lentitud en los movimientos voluntarios. Las actividades cotidianas como comer, vestirse o escribir se vuelven más lentas y requieren mayor esfuerzo. Esta lentitud afecta de forma generalizada el cuerpo, pero es más evidente en las extremidades.
- Temblor en reposo.
Es otro síntoma cardinal de la enfermedad de Parkinson. Es un temblor rítmico, oscilatorio. Afecta principalmente las extremidades, sobre todo las manos. Suele disminuir con el movimiento voluntario y empeora cuando la persona se relaja.
- Rigidez muscular.
Es un síntoma característico de la Enfermedad de Parkinson. Es el aumento del tono muscular donde hay resistencia al movimiento pasivo. Se describe como rigidez en “rueda dentada” por la sensación que produce a la exploración.
- Inestabilidad postural y trastornos de la marcha.
Conforme la enfermedad progresa, las personas que viven con Enfermedad de Parkinson comienzan a experimentar problemas de equilibrio y alteraciones de la marcha. Ésta se vuelve lenta y los pasos son cortos, arrastrados. Hay dificultad para iniciar el movimiento, lo que se conoce como bloqueo de la marcha (freezing), que es la sensación de estar “pegado al suelo”.
Usualmente hay cambios en la postura con una flexión del tronco hacia adelante y una reducción del balanceo de los brazos durante la marcha. Acompañado con este tipo de marcha característica, también hay pérdida de equilibrio. Todas estas alteraciones suponen un mayor riesgo de caídas.
Otros síntomas motores
Durante la evaluación neurológica, hay muchos otros signos y síntomas motores que puede presentar una persona que vive con parkinsonismo.
- Facies hipomímica:
Es la pérdida de la expresión facial. Se presenta como un rostro inexpresivo o “enmascarado”.
- Micrografía:
La escritura es cada vez más pequeña y difícil de leer.
- Dificultad para iniciar movimientos:
Las personas experimentan un bloqueo al intentar realizar cualquier movimiento, no sólo al caminar o levantarse de una silla.
- Hipocinesia:
Una persona con parkinsonismo se observa con una disminución general de los movimientos voluntarios.
- Distonía:
Son contracciones musculares involuntarias que pueden causar posturas anormales y movimientos repetitivos. Usualmente es una complicación de una enfermedad avanzada.
- Movimientos involuntarios:
En etapas avanzadas de la enfermedad, pueden aparecer movimientos coreicos en distintas partes del cuerpo.
- Fatiga muscular:
Puede aparecer una sensación de cansancio y debilidad muscular, incluso después de actividad física leve.
Los síntomas motores parkinsonianos frecuentemente son el motivo de consulta con un médico especialista. Para diagnosticar la Enfermedad de Parkinson, es necesario realizar una evaluación neurológica completa que incluya la historia clínica de los síntomas motores y no motores, la exploración física y la observación de la marcha, así como pruebas complementarias de neuroimagen u otro tipo.
Los síntomas motores pueden tener diversas etiologías, por ello es necesario realizar un diagnóstico diferencial detallado, para poder abordar y tratar la causa y sintomatología.
Es importante recordar que la enfermedad de Parkinson no se limita a los síntomas motores. Muchos pacientes también experimentan otros síntomas (no motores) como:
- Sepresión
- Ansiedad
- Trastornos del sueño
- Problemas cognitivos
- Alteración del olfato.
Aunque los síntomas motores son los más observados y podrían ser los más preocupantes, los síntomas no motores tienen mayor efecto sobre la calidad de vida.
De esta forma, la evaluación neurológica completa permite determinar si se trata de una Enfermedad de Parkinson y por lo tanto, ofrecer el tratamiento adecuado para esta condición. Es importante saber que los síntomas motores pueden ser desafiantes pero son tratables. Existen diversos tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con parkinsonismo. El tratamiento ha mejorado inclusive para aquellos con enfermedad avanzada, un ejemplo es la cirugía de estimulación cerebral profunda.
Busca el apoyo en seres queridos, profesionales de la salud y unirte a grupos de apoyo de personas que viven con esta enfermedad. Con el tratamiento adecuado, es posible vivir una vida plena y significativa a pesar de la enfermedad de Parkinson.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente a las neuronas dopaminérgicas en una región específica del cerebro llamada sustancia negra. Aunque la causa exacta de la enfermedad de Parkinson no se conoce completamente, se cree que resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales. A continuación, se detallan las principales causas y factores de riesgo asociados:
1. Factores Genéticos
- Mutaciones Genéticas:
Se han identificado varias mutaciones genéticas que están asociadas con la enfermedad de Parkinson, aunque solo un pequeño porcentaje de los casos (alrededor del 10-15%) está relacionado con estas mutaciones. Los genes más comúnmente implicados incluyen LRRK2, PARK7, PINK1, PRKN, y SNCA. Estas mutaciones pueden predisponer a las personas a desarrollar la enfermedad, pero no garantizan que alguien desarrolle Parkinson.
- Herencia:
Aunque la mayoría de los casos de Parkinson no son hereditarios, existen algunas formas familiares de la enfermedad en las cuales varios miembros de la familia son afectados, generalmente debido a las mutaciones genéticas mencionadas.
2. Factores Ambientales
- Exposición a Toxinas:
La exposición prolongada a ciertos pesticidas, herbicidas y otras toxinas ambientales ha sido asociada con un mayor riesgo de desarrollar Parkinson. Un ejemplo notable es la exposición a compuestos como el MPTP (una sustancia que puede causar síntomas similares al Parkinson).
- Metales Pesados:
La exposición a metales pesados, como el manganeso, puede aumentar el riesgo de desarrollar Parkinson. Estas sustancias pueden causar daño oxidativo a las neuronas dopaminérgicas.
3. Estrés Oxidativo y Daño Celular
- Disfunción Mitocondrial:
Las mitocondrias, las «plantas de energía» de las células, son particularmente vulnerables al daño en las personas con Parkinson. El mal funcionamiento mitocondrial puede llevar a un aumento en la producción de radicales libres, que a su vez causan daño oxidativo y la muerte celular.
- Acumulación de Alfa-Sinucleína:
En las células cerebrales de personas con Parkinson, se observan acumulaciones anormales de una proteína llamada alfa-sinucleína en los cuerpos de Lewy, que son estructuras intracelulares. Estas acumulaciones son tóxicas para las neuronas y contribuyen a su degeneración.
4. Factores Relacionados con la Edad
- Envejecimiento:
El envejecimiento es uno de los mayores factores de riesgo para la enfermedad de Parkinson. A medida que las personas envejecen, las neuronas dopaminérgicas son más susceptibles al daño y a la degeneración, lo que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.
5. Inflamación y Respuesta Inmune
- Neuroinflamación:
La inflamación crónica en el cerebro puede contribuir a la degeneración neuronal observada en la enfermedad de Parkinson. Se cree que la activación de las células inmunitarias del cerebro, conocidas como microglías, juega un papel en este proceso.
6. Traumatismo Craneal
- Lesiones en la Cabeza:
Algunas investigaciones han sugerido que las personas que han sufrido lesiones en la cabeza graves, especialmente si han ocurrido repetidamente, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar Parkinson.
En resumen, la enfermedad de Parkinson es un trastorno complejo con múltiples causas potenciales. La combinación de predisposición genética, exposición a factores ambientales y los procesos biológicos del envejecimiento contribuyen a la aparición y progresión de esta enfermedad neurodegenerativa. A pesar de los avances en la investigación, aún queda mucho por descubrir sobre los mecanismos exactos que desencadenan y promueven el Parkinson, lo que sigue siendo un campo activo de estudio científico.
