Tratamiento quirúrgico para el Parkinson: ¿Qué tan efectivo es?
Giovana Femat Roldán 25 de febrero de 2025 Servicios

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta el control del movimiento, causando síntomas como temblores, rigidez, lentitud de movimientos y alteraciones en el equilibrio. Aunque los tratamientos farmacológicos, como la levodopa y los agonistas dopaminérgicos, son la primera línea de manejo, en algunos casos estos pueden volverse menos efectivos con el tiempo o generar efectos secundarios no deseados. En estas situaciones, el tratamiento quirúrgico puede ser una opción viable para mejorar la calidad de vida del paciente.
Cirugía para el Parkinson: Opciones disponibles
Actualmente, existen dos procedimientos quirúrgicos principales para la enfermedad de Parkinson:
- Estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés):
Consiste en la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro, como el núcleo subtalámico o el globo pálido interno. Estos electrodos están conectados a un generador de impulsos eléctricos ubicado bajo la piel en el pecho, que modula la actividad neuronal y ayuda a reducir los síntomas motores.
- Pallidotomía y talamotomía:
Son procedimientos menos comunes en la actualidad y consisten en la lesión selectiva de áreas cerebrales implicadas en la disfunción motora del Parkinson. Se usan en casos muy específicos cuando la DBS no es viable.
¿Qué tan efectiva es la cirugía?
La estimulación cerebral profunda es el tratamiento quirúrgico más utilizado y estudiado para la enfermedad de Parkinson. Se ha demostrado que:
- Reduce significativamente los síntomas motores:
Especialmente los temblores, la rigidez y la bradicinesia (lentitud de movimiento).
- Disminuye la necesidad de medicación
Y, por lo tanto, reduce los efectos secundarios asociados a largo plazo, como las discinesias (movimientos involuntarios anormales).
- Mejora la calidad de vida:
Permitiendo a los pacientes mayor independencia y movilidad.
- Mantiene efectos sostenidos a largo plazo:
Con beneficios que pueden durar décadas en algunos casos.
Sin embargo, la efectividad de la DBS depende de varios factores:
- Selección adecuada del paciente:
La cirugía es más efectiva en pacientes con Parkinson idiopático que responden a la levodopa, pero que presentan fluctuaciones motoras severas o discinesias incapacitantes.
- Localización precisa de los electrodos:
La colocación precisa es clave para optimizar los beneficios y minimizar los efectos adversos.
- Manejo postoperatorio adecuado:
Ajustes finos en la configuración del estimulador pueden mejorar los resultados y reducir efectos secundarios como el habla arrastrada o alteraciones del equilibrio.

Consideraciones y riesgos
Si bien la DBS es segura y efectiva, no está exenta de riesgos. Algunas posibles complicaciones incluyen infecciones, hemorragias cerebrales (<1% de los casos), problemas con el dispositivo y cambios en el estado de ánimo o cognitivos. Es crucial una evaluación multidisciplinaria exhaustiva antes de considerar la cirugía.
Principales causas y factores de riesgo del Parkinson
1. Factores genéticos
Aunque la mayoría de los casos de Parkinson son esporádicos, aproximadamente el 10-15% tienen un componente genético. Se han identificado varias mutaciones asociadas a la enfermedad, como en los genes SNCA, LRRK2, PARK2, PINK1 y GBA, que pueden aumentar la susceptibilidad al trastorno. Sin embargo, tener estas mutaciones no significa que una persona desarrollará la enfermedad con certeza, ya que su interacción con factores ambientales también es crucial.
2. Factores ambientales y toxinas
Se ha observado que la exposición a ciertas sustancias tóxicas podría aumentar el riesgo de Parkinson. Algunas de ellas incluyen:
- Plaguicidas y herbicidas (como el paraquat y la rotenona).
- Metales pesados, como el manganeso.
- Disolventes industriales, como el tricloroetileno (TCE).
- Contaminación del aire, que podría influir en la inflamación cerebral y el estrés oxidativo.
3. Estrés oxidativo e inflamación neuronal
El Parkinson está relacionado con el daño celular causado por el estrés oxidativo y la inflamación en el cerebro. La acumulación anómala de la proteína alfa-sinucleína en las neuronas provoca la formación de cuerpos de Lewy, que contribuyen a la muerte neuronal.
4. Envejecimiento
El envejecimiento es el mayor factor de riesgo para desarrollar Parkinson. La mayoría de los casos se diagnostican después de los 60 años, aunque también existen formas tempranas de la enfermedad. Con la edad, las neuronas dopaminérgicas se vuelven más vulnerables al daño, lo que facilita la aparición de los síntomas.
5. Factores mitocondriales y disfunción energética
Las mitocondrias, encargadas de la producción de energía en las células, pueden desempeñar un papel en el Parkinson. Alteraciones en su función pueden generar estrés oxidativo, daño neuronal y la progresiva muerte de neuronas en la sustancia negra.
¿El Parkinson es prevenible?
Si bien no se conoce una forma definitiva de prevenir el Parkinson, algunos estudios sugieren que mantener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio regularmente y llevar una alimentación rica en antioxidantes pueden ayudar a reducir el riesgo o retrasar la progresión de la enfermedad.
Dado que el Parkinson es una condición multifactorial, su origen puede deberse a la combinación de varios de estos factores en cada persona. La investigación sigue en curso para comprender mejor sus causas y encontrar formas más efectivas de tratamiento y prevención.
Conclusión
El tratamiento quirúrgico para el Parkinson, especialmente la estimulación cerebral profunda, es una opción altamente efectiva en pacientes seleccionados adecuadamente. Si bien no es una cura, puede ofrecer una mejora significativa en la calidad de vida al reducir los síntomas motores y la dependencia de la medicación. La decisión de optar por la cirugía debe tomarse en conjunto con un equipo de especialistas en trastornos del movimiento para garantizar los mejores resultados posibles.
