¿Qué tan común es el Parkinson en menores de 50 años?
Giovana Femat Roldán 8 de octubre de 2024 Padecimientos

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de células cerebrales productoras de dopamina, ocasionando tanto síntomas motores como no motores. Usualmente se presenta en personas mayores de 60 años, pero en casos selectos, se puede encontrar en menores de 50 años. Bajo esta condición se denomina Enfermedad de Parkinson de inicio temprano. Aún más infrecuente es el Parkinson juvenil, que aparece antes de los 20 años.
La aparición de esta enfermedad en personas jóvenes plantea desafíos únicos en términos de diagnóstico y manejo médico. La causa de su aparición a menudo está relacionado con factores genéticos predisponentes.
Parkinson de inicio temprano y juvenil
Como ya se mencionó, el Parkinson de inicio temprano se refiere a los casos que comienzan antes de los 50 años y el Parkinson juvenil aparece en personas menores de 20 años. Si bien los síntomas son similares a los de la enfermedad en personas mayores, el factor genético juega un papel más prominente en la respuesta al manejo médico.
Se estima que alrededor del 5-10% de los casos de Parkinson ocurren en personas menores de 50 años. La aparición del Parkinson tiene como un factor de riesgo la edad, por lo cual es típicamente una enfermedad de adultos mayores. Sin embargo, los otros dos factores con gran influencia son la exposición ambiental y las mutaciones genéticas.
Genética en el Parkinson
En los jóvenes, la causa primaria suele ser genética, mientras que en las personas mayores, la interacción entre factores genéticos y ambientales puede tener un mayor peso. Entre las mutaciones identificadas, la del gen LRRK2 es una de las más comunes. Esta mutación es responsable de una porción significativa de Parkinson de inicio temprano en varias poblaciones, especialmente en el contexto de antecedentes heredofamiliares. Otras mutaciones genéticas implicadas son las de los genes PARK2 (proteína Parkin), PINK1 y DJ-1, asociadas más al Parkinson juvenil.
Asimismo, las personas con historia familiar de Parkinson tienen mayor riesgo de desarrollar la condición, especialmente si ya se han identificado mutaciones genéticas en genes asociados a la enfermedad, como LRRK2 o PARK2. De hecho, algunas poblaciones o regiones geográficas tienen aumento de la frecuencia de aparición de la enfermedad o se asocian a formas específicas de la enfermedad, como el tipo de heredabilidad o los síntomas dominantes.
Diagnóstico temprano y síntomas en jóvenes
El diagnóstico del Parkinson en jóvenes es complicado por la naturaleza insidiosa y progresiva de la enfermedad. Los síntomas iniciales, como la bradicinesia, pueden ser atribuidos erróneamente a otros trastornos, como la depresión o el estrés. El temblor en reposo, aunque es característico del Parkinson, no siempre está presente en los casos de inicio temprano, lo que añade más dificultades al diagnóstico. Además, otros síntomas, como la rigidez y la dificultad para caminar pueden manifestarse de manera diferente en los menores de 50 años.
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero algunos de los más comunes incluyen:
- Temblor en reposo:
Uno de los primeros signos del Parkinson, aunque no siempre está presente. Generalmente, afecta una mano o un lado del cuerpo, y puede ser sutil al principio. El temblor aparece cuando la extremidad está en reposo y desaparece cuando la persona está en movimiento.
- Rigidez muscular:
La rigidez o tensión en los músculos, que puede afectar cualquier parte del cuerpo. Las personas pueden notar que sus movimientos se sienten más «duros» o menos fluidos. La rigidez puede causar dolor y limitar el rango de movimiento.
- Bradicinesia:
Este término se refiere a la lentitud en los movimientos. Las tareas diarias, como vestirse o escribir, pueden volverse más difíciles y lentas. También puede afectar la capacidad para hacer expresiones faciales, lo que puede llevar a una «cara enmascarada».
- Cambios en la postura:
Las personas pueden notar una postura encorvada o problemas para mantener el equilibrio. Esto puede incrementar el riesgo de caídas.

- Problemas con el equilibrio y la coordinación:
En fases tempranas, estos problemas pueden ser sutiles, pero con el tiempo, pueden volverse más evidentes, afectando la capacidad para caminar de forma estable.
- Cambios en la marcha:
Las personas con Parkinson pueden desarrollar una marcha arrastrada, con pasos pequeños y lentos, y una reducción en el movimiento natural de los brazos al caminar.
- Síntomas no motores:
En el Parkinson de inicio temprano, los síntomas no motores pueden presentarse antes de los motores. Estos incluyen fatiga, problemas de sueño, estreñimiento, pérdida del olfato, ansiedad, depresión, e incluso problemas cognitivos leves como la dificultad para concentrarse.
- Distonía:
Es un síntoma que puede presentarse en el Parkinson de inicio temprano, caracterizado por espasmos musculares dolorosos y posturas anormales, que generalmente afectan las extremidades.
- Trastornos del sueño:
Dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o movimientos involuntarios durante el sueño, conocidos como trastorno conductual del sueño REM.
- Depresión o ansiedad:
Los cambios en el estado de ánimo, como la depresión o la ansiedad, son comunes en las etapas tempranas y pueden preceder a los síntomas motores. En algunos casos, el manejo emocional puede ser un signo inicial.
El diagnóstico temprano del Parkinson es crucial para el manejo adecuado de los síntomas y para iniciar tratamientos que mejoren la calidad de vida.
Tratamiento
El tratamiento del Parkinson juvenil y de inicio temprano sigue los mismos principios generales que el tratamiento para la enfermedad de Parkinson en adultos mayores. La levodopa, el tratamiento estándar, es eficaz en los jóvenes, pero el uso prolongado por los años de evolución de la enfermedad conduce más rápido a la aparición de complicaciones como la discinesia.
Asimismo, las terapias complementarias, como la fisioterapia, el ejercicio regular y la terapia ocupacional, son cruciales para mantener la movilidad y mejorar la función motora en los jóvenes con Parkinson. Los avances en los tratamientos, como la estimulación cerebral profunda (DBS por sus siglas en inglés), también han demostrado ser eficaces en algunos pacientes jóvenes con Parkinson avanzado que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico.
Conclusión
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que usualmente no se espera su aparición en jóvenes. Las mutaciones genéticas, especialmente del gen LRRK2, son factores clave en la etiología de estos casos. La prevalencia de esta enfermedad en jóvenes es muy baja a comparación con la enfermedad en los adultos mayores. En general, los trastornos del movimiento en jóvenes son inusuales. Sin embargo, se espera que a medida que avanza la investigación médica, se puede esperar el desarrollo de herramientas diagnósticas y terapéuticas más efectivas para las personas con síntomas de Parkinson de inicio temprano.