¿Qué es la disartria y cómo afecta el habla en el Parkinson?
Giovana Femat Roldán 7 de abril de 2025 Padecimientos

La disartria es un trastorno neurológico del habla que se presenta cuando los músculos utilizados para hablar se debilitan o no se controlan adecuadamente. En el contexto de la enfermedad de Parkinson, una afección neurodegenerativa progresiva, la disartria es una manifestación frecuente que altera significativamente la capacidad de comunicación verbal de quienes la padecen.
La enfermedad de Parkinson es una patología del sistema nervioso central que afecta principalmente el control motor. Se caracteriza por síntomas como rigidez muscular, lentitud de movimientos (bradicinesia), temblores (tremores) y alteraciones posturales. Aunque estas manifestaciones físicas son las más reconocidas, también existen síntomas no motores que impactan profundamente en la calidad de vida, entre ellos, los trastornos del habla como la disartria.
¿Qué es la disartria?
La disartria es una alteración del habla causada por daño en las áreas del sistema nervioso central o periférico que controlan los músculos responsables de la fonación, articulación, respiración y resonancia. A diferencia de otros trastornos del lenguaje como la afasia (que afecta la capacidad de producir o comprender el lenguaje), en la disartria el problema está en la ejecución motora del habla, no en el pensamiento o la comprensión.
Existen varios tipos de disartria según las áreas afectadas y las características del habla comprometida, y en el Parkinson predomina la disartria hipocinética, la cual se asocia con una reducción en la movilidad y la fuerza de los músculos que intervienen en la producción del habla.
Disartria hipocinética en el Parkinson
La disartria hipocinética es característica de la enfermedad de Parkinson. Sus principales manifestaciones incluyen:
- Voz monótona y de bajo volumen:
Debido a la falta de modulación del tono de voz (alteración de la prosodia) y a la debilidad de los músculos respiratorios y laríngeos.
- Articulación imprecisa:
Las palabras pueden sonar borrosas, como si el hablante estuviera murmurando o arrastrando los sonidos.
- Ritmo acelerado del habla:
Algunos pacientes pueden hablar rápidamente, lo que dificulta aún más la comprensión.
- Interrupciones respiratorias:
La coordinación entre respiración y habla se ve afectada, generando pausas inadecuadas o fatiga al hablar.
- Alteración de la prosodia:
Se pierde la entonación emocional, resultando en una voz monótona o sin expresión.
Estas características afectan no solo la inteligibilidad del habla, sino también la interacción social y emocional del paciente, ya que la voz y el lenguaje son fundamentales para expresar pensamientos, emociones y necesidades.

¿Por qué se produce la disartria en el Parkinson?
En la enfermedad de Parkinson, la disartria es el resultado de la combinación de varios factores neuromotores:
- Rigidez muscular:
Los músculos de la cara, lengua, labios y mandíbula se vuelven rígidos, dificultando la articulación precisa.
- Temblores y movimientos involuntarios:
Interfieren con el control muscular fino.
- Dificultad en la coordinación respiratoria:
La respiración es menos eficiente, lo que reduce la proyección de la voz.
- Dificultad motora:
Afecta los movimientos rápidos y secuenciales requeridos para hablar con fluidez.
- Deterioro cognitivo leve o moderado:
Puede dificultar la planificación del habla y la respuesta verbal.
Además, condiciones asociadas como la glositis (inflamación de la lengua) o la hipomimia (disminución de la expresión facial) pueden agravar las dificultades de comunicación verbal.
Impacto en la vida diaria
La disartria puede tener un fuerte impacto en la vida cotidiana de las personas con Parkinson. A medida que el habla se vuelve más difícil de entender, las interacciones sociales se reducen, lo que puede llevar al aislamiento, frustración, ansiedad y depresión. La comunicación verbal es una herramienta esencial para mantener relaciones, pedir ayuda, expresar emociones y participar activamente en la comunidad. Por lo tanto, cuando esta se ve comprometida, también se afecta la autoestima y la autonomía del paciente.
Diagnóstico de la disartria en el Parkinson
El diagnóstico de la disartria en pacientes con Parkinson es principalmente clínico y se realiza a través de la observación directa del habla. Un equipo interdisciplinario, que puede incluir a neurólogos, logopedas y neuropsicólogos, evalúa aspectos como:
- Volumen y tono de voz
- Claridad y precisión de los sonidos (articulación)
- Fluidez y ritmo
- Coordinación respiratoria
- Comprensión y expresión verbal
En algunos casos, se pueden utilizar herramientas instrumentales como grabaciones de voz, análisis acústico y pruebas de esfuerzo vocal para tener una evaluación más precisa y objetiva del deterioro del habla.
Terapia del habla y rehabilitación
Aunque la disartria en el Parkinson no tiene cura, existen múltiples estrategias terapéuticas que ayudan a mejorar la comunicación verbal y la calidad de vida. La terapia del habla y lenguaje es una de las intervenciones más efectivas.
Entre los enfoques más utilizados se encuentran:
1. Técnicas de proyección vocal
Programas como LSVT LOUD (Lee Silverman Voice Treatment) se centran en aumentar el volumen vocal y mejorar la claridad del habla. Consiste en sesiones intensivas en las que se entrena al paciente para hablar con una voz más fuerte y expresiva.
2. Ejercicios de articulación y respiración
Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos de la boca y la laringe, así como a mejorar la coordinación respiratoria necesaria para hablar con fluidez y buena entonación.
3. Terapia de prosodia
Ayuda a recuperar la modulación del habla, permitiendo una entonación más natural y emocionalmente expresiva.
4. Técnicas compensatorias
Incluyen estrategias como hablar más despacio, usar frases cortas, o apoyarse en gestos y ayudas visuales para mejorar la comunicación verbal.
5. Apoyo tecnológico
El uso de dispositivos de amplificación de voz o aplicaciones de comunicación alternativa también puede ser útil en casos más avanzados.
Rol del neuropsicólogo y del equipo interdisciplinario
El neuropsicólogo juega un papel clave en la evaluación de las funciones cognitivas relacionadas con el lenguaje y en la identificación de otros factores que puedan interferir en la comunicación verbal, como la apatía, la falta de iniciativa o el deterioro cognitivo. Además, colabora con el logopeda y el neurólogo en la planificación de estrategias personalizadas para cada paciente.
La rehabilitación debe ser integral, abordando tanto los aspectos motores como los emocionales y sociales. El trabajo en equipo permite una mejor adaptación del tratamiento a las necesidades individuales.
Conclusión
La disartria es una complicación frecuente y debilitante en la enfermedad de Parkinson, que afecta significativamente la capacidad de hablar y, por ende, la calidad de vida. Si bien no se puede revertir completamente, los avances en las terapias del habla permiten mejorar notablemente la comunicación verbal, fortalecer la autoestima y reducir el aislamiento social.
La intervención temprana, la constancia en los ejercicios y el acompañamiento profesional adecuado son esenciales para lograr resultados positivos. La voz es más que un sonido; es una herramienta de conexión humana, y preservar su funcionalidad es una prioridad en la atención integral de las personas con Parkinson.
