Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Pruebas más comunes para diagnosticar Parkinson

Giovana Femat Roldán 7 de noviembre de 2024 Padecimientos

Pruebas más comunes para diagnosticar Parkinson

El diagnóstico se hace con las manifestaciones clínicas, no hay ninguna prueba que permita confirmar el diagnóstico. Existen diversas pruebas que pueden hacerse para ayudar en el diagnóstico, pero volvemos a decir que el diagnóstico es exclusivamente con la historia clínica y la exploración que se realiza en la consulta.

El diagnóstico de la EP en vida es un diagnóstico de sospecha clínica. El diagnóstico “definitivo” precisa de la confirmación de los hallazgos neuropatológicos característicos, es decir, pérdida neuronal a nivel de la SNc y la presencia de cuerpos y neuritas de Lewy, y solo puede hacerse una vez que el sujeto ha fallecido. No obstante, los criterios clínicos más empleados son los del Banco de Cerebros del Reino Unido y permiten definir con una precisión elevada, cercana al 75-95%, que realmente se trata de una enfermedad de Parkinson. Se fundamentan en:

  1. La presencia de un parkinsonismo (definido por bradicinesia o lentitud de movimiento y al menos otro signo motor).
  2. La exclusión de otras causas justificantes, generalmente descartadas por los antecedentes del paciente y el examen físico neurológico (ver más adelante)
  3. La existencia de datos característicos de la enfermedad de Parkinson que apoyan este diagnóstico. Recientemente, la Movement Disorder Society (MDS) ha publicado unos nuevos criterios que están pendientes de ser formalmente validados y que se fundamentan en los mismos principios que los criterios “clásicos” del Banco de Cerebros del Reino Unido.

Resonancia Magnética de cráneo

Aunque no es estrictamente necesario para el diagnóstico, a todo paciente con sospecha de EP se le debería realizar una analítica general básica con medición de hormonas tiroideas. Las guías NICE elaboradas por el instituto de salud Británico desaconsejan realizar pruebas complementarias de forma rutinaria (Royal College of Physicians (UK), 2006), sin embargo, realizar una Resonancia Magnética de cráneo puede ser de utilidad para descartar lesiones isquémicas crónicas cuando hay sospecha de un parkinsonismo vascular o en casos en que se sospeche el diagnóstico de parkinsonismo atípico, ya que existen hallazgos característicos de cada entidad que permiten orientar el diagnóstico.

Estudios de neuroimagen funcional

Como el SPECT de transportadores de dopamina o DaTSCAN o el PET con el trazador [18 F]-L-6-fluorodopa, evalúan la integridad de la vía dopaminérgica y pueden ayudar en casos en que exista la duda entre una EP tremórica o temblor esencial. Este tipo de pruebas también son útiles para descartar parkinsonismos farmacológicos y en el diagnóstico diferencial de EP con parkinsonismos atípicos, sobre todo si se complementan con estudios del transportador de dopamina postsináptico. En algunos pacientes concretos pueden ser de utilidad otros estudios específicos como una valoración urológica (ecografía y/o estudio urodinámico) en el caso de sospecharse una disfunción vesical, un estudio del sistema nervioso autónomo en el caso de existir hipotensión ortostática o un estudio electromiográfico en el caso de sospecharse una polineuropatía concomitante 

UPDRS

La Unified Parkinson’s Disease Rating Scale (UPDRS) es una escala de valoración que se usa para medir y seguir la evolución de la enfermedad de Parkinson: 

  • Evalúa el funcionamiento mental, la conducta, el ánimo, las actividades de la vida cotidiana y la función motora. 
  • Se compone de seis segmentos: Mentation, Behavior, and Mood, ADL, Motor sections, Complications of Therapy, Modified Hoehn and Yahr Scale, and Schwab and England ADL scale. 
  • La escala tiene una puntuación que va de 0 a 260, donde 0 indica no discapacidad y 260 indica discapacidad total. 

En 2007, la Movement Disorder Society (MDS) publicó una revisión de la UPDRS, conocida como la MDS-UPDRS, que se desarrolló para abordar las limitaciones de la original. La MDS-UPDRS se puede usar en un entorno clínico y en la investigación

Hoehn y Yahr

La escala de Hoehn y Yahr es un sistema de clasificación que se utiliza para describir la evolución de los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Fue publicada en 1967 por Margaret Hoehn y Melvin Yahr en la revista Neurology. 

La escala de Hoehn y Yahr se basa en la inestabilidad postural como factor principal para evaluar la discapacidad. Los estadios de Hoehn y Yahr son parte de la Unified Parkinson ‘s Disease Rating Scale (UPDRS), que evalúa con más detalle los síntomas no motores y la limitación de las actividades diarias. 

Algunos de los estadios de la escala de Hoehn y Yahr son:

  • 0: No hay signos de enfermedad
  • 1: Enfermedad exclusivamente unilateral
  • 2: Afectación unilateral y axial
  • 3: Afectación bilateral sin alteración del equilibrio
  • 4: Afectación bilateral leve con recuperación en la prueba de retropulsión

Evaluación Neurológica Clínica

La observación clínica detallada es uno de los pasos fundamentales para identificar el Parkinson. Durante esta evaluación, el neurólogo realiza una serie de pruebas motoras y físicas para observar los síntomas característicos, como el temblor en reposo, la rigidez muscular, la lentitud de movimientos (bradicinesia) y los problemas de equilibrio o postura. La presencia de al menos dos de estos síntomas es necesaria para considerar un diagnóstico de Parkinson.

Prueba de la Respuesta a la Levodopa

En la fase inicial de la enfermedad, los síntomas pueden ser leves, y la prueba de respuesta a la levodopa (un medicamento que el cerebro convierte en dopamina) puede ayudar a confirmar el diagnóstico. Si el paciente presenta una mejoría notable en sus síntomas tras recibir el tratamiento con levodopa, esto sugiere que el Parkinson podría ser la causa, ya que es una característica distintiva de esta enfermedad.

Ultrasonido Transcraneal

Es una técnica de imagen menos común, pero se emplea en algunos centros especializados. En el Parkinson, el ultrasonido transcraneal puede mostrar un aumento de la ecogenicidad (reflectividad de las ondas de ultrasonido) en la sustancia nigra, que es el área cerebral afectada en esta enfermedad. Sin embargo, esta prueba se utiliza más como un apoyo que como un diagnóstico definitivo.

Evaluación Neuropsicológica

Dado que el Parkinson puede afectar las funciones cognitivas, una evaluación neuropsicológica puede ser útil para determinar si existen síntomas como dificultades en la memoria, en la toma de decisiones, o en la planificación. Estos síntomas pueden ayudar a confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento en función de la progresión de la enfermedad.

Análisis de Laboratorio

Aunque no existe un análisis de sangre específico para el Parkinson, los análisis generales pueden ser útiles para descartar otras enfermedades. Por ejemplo, algunas condiciones como el hipotiroidismo o deficiencias de vitaminas pueden provocar síntomas similares. Los exámenes de laboratorio pueden ser útiles para excluir estos posibles diagnósticos diferenciales.

Pruebas Genéticas

Aunque el Parkinson es generalmente una enfermedad de causa desconocida, existe una minoría de casos con predisposición genética. En pacientes con antecedentes familiares o en poblaciones de alto riesgo, pueden realizarse pruebas genéticas para identificar mutaciones específicas asociadas con la enfermedad, como las mutaciones en los genes LRRK2 y PARK7.