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¿Por qué mi voz se ha vuelto más suave o baja?

Giovana Femat Roldán 10 de septiembre de 2024 Padecimientos

¿Por qué mi voz se ha vuelto más suave o baja?

Las personas con enfermedad de Parkinson pueden presentar hipofonía, es decir, una voz más suave o baja debido a las alteraciones que ocurren en el control y la coordinación muscular en los músculos involucrados en el habla. La hipofonía puede llegar a ser uno de los síntomas más molestos ya que interfiere en la comunicación y en las relaciones interpersonales de la persona con Parkinson. 

Alteraciones del habla en la enfermedad de Parkinson

Dentro de los síntomas que caracterizan al Parkinson se encuentran la bradicinesia (movimientos lentos), la rigidez muscular y el temblor, si bien estas alteraciones suelen ser más evidentes en los brazos y las piernas, estos mismos procesos ocurren en los músculos encargados de la fonación y la respiración, incluyendo los músculos laríngeos produciendo así una voz suave, monótona, con tono bajo y áspero. Además de la hipofonía, otras alteraciones que se han descrito en esta enfermedad son: 

  • Dificultades para iniciar el habla
  • Hablar en ráfagas cortas de palabras
  • Silencios inapropiados
  • Velocidad variable al hablar
  • Temblor de la voz 

Se dice que alrededor del 90% de las personas con Parkinson presentarán trastornos del habla conforme progrese la enfermedad o incluso puede llegar a ser unos de los primeros síntomas en la enfermedad. Conocer, identificar y tratar estos problemas del habla es esencial para preservar la funcionalidad de la persona, evitar el aislamiento social y mejorar la calidad de vida. 

¿Cómo afecta el Parkinson al habla?

No existe un solo mecanismo por el cual el Parkinson ocasione la hipofonía y el resto de los trastornos del habla, sin embargo actualmente se conocen algunos mecanismos: 

La bradicinesia limita la capacidad de los músculos para moverse con la velocidad apropiada lo cual afecta tanto los movimientos para articular palabras y la velocidad con la que pueden vibrar las cuerdas vocales. 

La rigidez afecta sobre todo la flexibilidad de los músculos vocales por lo tanto impide que ambas cuerdas vocales puedan unirse (creando algo conocido como “brecha glótica”) e impide que puedan vibrar de forma efectiva durante la fonación lo cual provoca directamente la hipofonía y una calidad vocal áspera y entrecortada. 

Los músculos de la respiración también pueden presentar debilidad por lo que puede contribuir a la incapacidad para hablar en voz alta y mantener un ritmo adecuado al hablar. 

¿Cómo se hace el diagnóstico de hipofonía? 

Existen diversos estudios que pueden ayudar a identificar la causa del trastorno del habla, dentro de ellos se encuentran: 

  • Laringoscopía flexible:

Es un estudio que permite evaluar las estructuras de la laringe y permite descartar otras causas de hipofonía

  • Videoestroboscopía:

Es un estudio para evaluar la función de las cuerdas vocales en donde puede observarse la brecha glótica y una vibración más lenta de las cuerdas bucales durante la fonación. 

  • Electromiografía laríngea:

Evalúa la actividad de los músculos de la laringe y puede mostrar actividad reducida del músculo tiroaritenoideo, un músculo encargado de acortar los pliegues vocales. 

¿Cómo se trata la hipofonía en Parkinson?

La terapia con levodopa es considerada uno de los tratamientos más efectivos para la enfermedad de parkinson aunque aún no está claro si esta misma terapia es útil para mejorar los trastornos del habla ya que el medicamento sólo mejora aquellos síntomas que resultan de la degeneración del sistema nigroestriatal como la bradicinesia, rigidez y temblor y se propone que los trastornos del lenguaje no sólo se asocian con los trastornos en la dopamina por lo que pudiera ser una terapia insuficiente. 

La logopedia es una disciplina que estudia y trata trastornos de la comunicación, dentro de ellos, el habla. Durante la intervención se guía a las personas a recuperar el control de su voz por medio de ejercicios de fonación, entrenamiento vocal y ejercicios de respiración. 

Actualmente se considera que la rehabilitación intensiva de lenguaje creada específicamente para personas con Parkinson por medio de programas como LSVT LOUD y Speak Out! pueden maximizar las funciones de fonación y de respiración en los pacientes. En este tipo de terapia se les pide a las personas que monitoricen de forma constante el volumen de su voz y que aprendan técnicas para gestionar mejor la respiración y la articulación de las palabras para disminuir la fatiga al hablar. 

La estimulación neuromuscular en donde se utilizan impulsos eléctricos para estimular grupos musculares es otra opción terapéutica que puede llegar a mejorar la fuerza y coordinación de los músculos del habla y de la respiración. 

Causas de la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta principalmente el control del movimiento. Aunque la causa exacta del Parkinson no se conoce completamente, se han identificado varios factores que contribuyen a su desarrollo. A continuación se describen las principales causas y factores de riesgo asociados:

1. Degeneración de las neuronas dopaminérgicas

El Parkinson se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas en una parte del cerebro llamada sustancia negra, que es responsable de producir dopamina. La dopamina es un neurotransmisor esencial para coordinar los movimientos del cuerpo. Cuando los niveles de dopamina disminuyen, los síntomas del Parkinson, como temblores, rigidez y dificultad para moverse, comienzan a manifestarse.

2. Factores genéticos

Aunque la mayoría de los casos de Parkinson son esporádicos, es decir, ocurren sin una clara causa genética, se ha encontrado que entre el 10% y el 15% de los pacientes presentan antecedentes familiares de la enfermedad. Se han identificado varios genes asociados con el Parkinson, como el gen LRRK2, el gen SNCA (que codifica la proteína alfa-sinucleína) y el gen PARK7. Estas mutaciones genéticas pueden predisponer a las personas a desarrollar la enfermedad, pero no siempre lo hacen de manera determinante.

3. Acumulación anormal de proteínas

En el cerebro de las personas con Parkinson, se observa una acumulación anormal de una proteína llamada alfa-sinucleína, que forma cuerpos de Lewy, estructuras patológicas que dañan las neuronas. Aunque no se comprende completamente por qué estas proteínas se acumulan, su presencia está estrechamente vinculada a la muerte celular en el Parkinson.

4. Factores ambientales

Existen varios factores ambientales que pueden aumentar el riesgo de desarrollar Parkinson. Algunos estudios sugieren que la exposición a ciertos pesticidas, herbicidas y otras toxinas ambientales puede contribuir a la enfermedad. Sustancias como el paraquat y el rotenona, dos pesticidas, han sido asociadas con un mayor riesgo de Parkinson. Además, la exposición prolongada a metales pesados, como el manganeso, también ha sido implicada en algunos casos.

5. Envejecimiento

La edad avanzada es uno de los factores de riesgo más importantes. La enfermedad de Parkinson es mucho más común en personas mayores de 60 años, aunque también puede afectar a personas más jóvenes en lo que se conoce como Parkinson de inicio temprano. Con la edad, las neuronas dopaminérgicas pueden volverse más vulnerables a factores genéticos y ambientales.

6. Estrés oxidativo e inflamación

El daño a las células causado por el estrés oxidativo (un desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo) también juega un papel en la muerte de las neuronas. Además, la inflamación crónica en el cerebro puede contribuir a la neurodegeneración en el Parkinson. Estos factores pueden agravar la pérdida neuronal y acelerar el progreso de la enfermedad.

7. Disfunción mitocondrial

Las mitocondrias, que son las estructuras celulares encargadas de producir energía, pueden desempeñar un papel en el desarrollo del Parkinson. La disfunción mitocondrial, que reduce la capacidad de las células para producir energía de manera eficiente, se ha observado en pacientes con Parkinson y podría contribuir a la muerte de las neuronas dopaminérgicas.

8. Traumatismos craneales

Algunos estudios han indicado que las personas que han sufrido lesiones en la cabeza o traumatismos craneales severos tienen un mayor riesgo de desarrollar Parkinson. Esto podría deberse al daño directo al cerebro o a los procesos inflamatorios que se activan después de un trauma.

En resumen, la enfermedad de Parkinson es el resultado de una combinación de factores genéticos, ambientales y biológicos que provocan la degeneración de las neuronas dopaminérgicas. Aunque se están haciendo grandes avances en la investigación, la causa exacta sigue siendo desconocida, y los esfuerzos actuales se centran en comprender mejor estos mecanismos para desarrollar tratamientos más efectivos.