¿Parálisis supranuclear progresiva? Qué hacer si hay síntomas
Giovana Femat Roldán 5 de junio de 2025 Padecimientos

La parálisis supranuclear progresiva (PSP) es un trastorno neurodegenerativo poco común pero importante de reconocer, ya que suele confundirse con otras enfermedades como la enfermedad de Parkinson. Una de sus características más llamativas es la dificultad para mirar hacia arriba o hacia abajo, que puede acompañarse de caídas frecuentes, rigidez muscular, y problemas para caminar. Si tú o un ser querido han comenzado a notar estos síntomas, es fundamental acudir con un especialista para una evaluación neurológica detallada.
¿Qué es la parálisis supranuclear progresiva?
La PSP es una enfermedad que afecta ciertas áreas profundas del cerebro responsables del control del movimiento, la postura, el equilibrio y los movimientos oculares. A diferencia del Parkinson, que responde inicialmente a tratamientos dopaminérgicos, la PSP tiene una evolución más rápida y requiere un enfoque distinto, centrado principalmente en el manejo de los síntomas y la mejora de la calidad de vida.
La PSP pertenece al grupo de los síndromes parkinsonianos atípicos, lo que significa que puede presentar síntomas similares al Parkinson clásico, como lentitud en los movimientos, rigidez y alteraciones en la marcha, pero con otras manifestaciones particulares que ayudan al especialista a diferenciarla.
Síntomas más frecuentes de parálisis supranuclear progresiva
La parálisis supranuclear progresiva (PSP) es una enfermedad neurodegenerativa poco común, pero devastadora, que afecta principalmente al control del movimiento, el equilibrio, la visión, el habla y la cognición. Se presenta de forma progresiva y su diagnóstico suele ser complejo en etapas iniciales, ya que sus síntomas pueden parecerse a los del Parkinson o a otras enfermedades del sistema nervioso central. A medida que avanza, sus manifestaciones se vuelven más características.
A continuación, se describen los síntomas más frecuentes de la PSP, agrupados por áreas afectadas:
1. Alteraciones del movimiento ocular
Este es uno de los signos más distintivos de la PSP, aunque puede no ser evidente en fases muy tempranas.
- Dificultad para mover los ojos hacia abajo: es el rasgo más característico. Las personas comienzan a tener problemas para leer, mirar los escalones o manipular objetos situados a sus pies.
- Mirada congelada: la persona puede parecer que tiene una mirada fija o sin expresión.
- Visión borrosa o doble: derivada de los movimientos oculares descoordinados.
- Párpados que se cierran involuntariamente (blefaroespasmo): o dificultad para abrirlos.
2. Problemas del equilibrio y caídas
Uno de los síntomas más precoces y alarmantes.
- Caídas frecuentes e inesperadas: especialmente hacia atrás, sin un motivo claro, incluso desde los primeros meses.
- Inestabilidad postural: dificultad para mantenerse erguido o caminar con seguridad.
- Rigidez en el cuello y el tronco: particularmente en la región cervical, lo que limita los movimientos.
3. Trastornos del habla y la deglución
Aparecen a medida que la enfermedad progresa y afectan significativamente la calidad de vida.
- Habla lenta, monótona o poco clara (disartria): puede parecer que la persona está hablando con dificultad o que sus palabras suenan como arrastradas.
- Dificultad para tragar (disfagia): aumenta el riesgo de atragantamiento y neumonías por aspiración.
4. Síntomas cognitivos y conductuales
Aunque el deterioro cognitivo no es tan severo como en otros tipos de demencia, sí hay alteraciones notables.
- Desaceleración del pensamiento (bradifrenia): la persona tarda más en responder o en procesar información.
- Dificultades de atención y concentración.
- Cambios de personalidad: apatía, falta de motivación, rigidez en el pensamiento, irritabilidad o impulsividad.
- Deterioro en funciones ejecutivas: como la planificación, organización o resolución de problemas.
5. Otros síntomas neurológicos
- Rigidez muscular y lentitud de movimiento: aunque pueden parecerse al Parkinson, la respuesta a la levodopa suele ser muy pobre o inexistente.
- Postura anormal del cuello (retrocolis): inclinación hacia atrás de la cabeza.
- Temblor leve o ausente: a diferencia de la enfermedad de Parkinson, el temblor no suele estar presente o es muy sutil.

¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico neurológico de la PSP se basa en una evaluación clínica minuciosa, ya que no existe una prueba única que confirme la enfermedad de forma definitiva. El neurólogo observará la historia clínica, los síntomas motores y oculares, y puede solicitar estudios de imagen como la resonancia magnética cerebral para descartar otras causas y buscar signos compatibles con PSP.
Dado que los síntomas pueden confundirse con otros tipos de Parkinson o enfermedades similares, es muy importante consultar con un especialista en trastornos del movimiento que tenga experiencia en síndromes parkinsonianos atípicos.
¿Cuál es el tratamiento?
Actualmente no existe una cura para la parálisis supranuclear progresiva, pero existen diversas estrategias para tratar los síntomas, mejorar la funcionalidad y preservar la calidad de vida el mayor tiempo posible.
El enfoque más efectivo es multidisciplinario, combinando tratamiento médico, terapia física y ocupacional, estimulación cognitiva y apoyo emocional. Algunos pacientes pueden beneficiarse en etapas tempranas de medicamentos similares a los usados en el Parkinson, aunque la respuesta suele ser limitada.
- Fisioterapia neurológica y rehabilitación física
Una parte clave del tratamiento es la rehabilitación física, enfocada en mejorar la movilidad, fortalecer los músculos y trabajar el equilibrio. La fisioterapia neurológica ayuda a mantener la funcionalidad, prevenir contracturas, y enseñar al paciente técnicas para evitar caídas.
Los ejercicios de coordinación y marcha pueden adaptarse a cada etapa de la enfermedad. En muchos casos, se recomienda el uso de dispositivos de apoyo, como bastones con base amplia o andadores especiales.
- Estimulación cognitiva y terapia ocupacional
La estimulación cognitiva permite mantener las funciones mentales activas y puede ayudar a combatir el deterioro en la atención o la planificación. La terapia ocupacional enseña al paciente a adaptarse a los cambios físicos y a reorganizar su entorno para mantener su independencia en actividades diarias como vestirse, comer o usar el baño.
- Apoyo familiar e interdisciplinario
Vivir con PSP es un reto no solo para quien la padece, sino también para la familia. Por eso es fundamental contar con un equipo interdisciplinario que incluya neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y trabajadores sociales.
El apoyo familiar es clave en todas las etapas. Es importante que los cuidadores reciban orientación, información y también espacios de contención emocional, ya que el proceso puede ser demandante y estresante. En algunos casos, puede ser necesario considerar adaptaciones en el hogar, como pasamanos, sillas de baño o camas ajustables.
