Giovana Femat Roldán 23 de marzo de 2023 General

Padecimientos
¿Cuáles son las etapas de la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en el cerebro. Las etapas de la enfermedad de Parkinson pueden variar de persona a persona, y no todos los pacientes experimentan todas las etapas. Sin embargo, se han identificado cinco etapas generales:
- Etapa de la prediagnóstico: Durante esta etapa, los síntomas son leves o inexistentes, lo que hace que sea difícil diagnosticar la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, algunas personas pueden notar cambios sutiles en su capacidad para moverse, como rigidez, temblores o lentitud en sus movimientos.
- Etapa temprana: En esta etapa, los síntomas comienzan a manifestarse con mayor claridad. Puede haber una ligera limitación en la capacidad de movimiento, como dificultad para caminar, pérdida de expresión facial o problemas para hablar.
- Etapa intermedia: En esta etapa, los síntomas se vuelven más pronunciados y afectan significativamente la capacidad de la persona para realizar actividades diarias. La lentitud y rigidez en los movimientos son más notables, y la persona puede tener dificultad para mantener el equilibrio o moverse con facilidad.
- Etapa avanzada: En esta etapa, la persona puede experimentar una discapacidad significativa, lo que hace que sea difícil realizar actividades básicas de la vida diaria. La persona puede tener dificultad para caminar o hablar y puede requerir asistencia para realizar tareas cotidianas.
- Etapa terminal: En esta etapa, la enfermedad de Parkinson puede ser muy debilitante, y la persona puede estar completamente incapacitada. La persona puede tener problemas para tragar y respirar, y puede requerir atención médica y cuidados las 24 horas del día.
¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson se incluye dentro del grupo de enfermedades neurodegenerativas, es decir, todas aquellas enfermedades del sistema nervioso que provocan pérdida de la función, no tienen cura conocida hasta el momento, y generalmente suelen ser progresivas en mayor o menor grado.
Algunos otros ejemplos de enfermedades neurodegenerativas son la demencia tipo Alzheimer, distrofias musculares, esclerosis múltiple, etc.
¿Por qué sucede la enfermedad de Parkinson?
Dentro del cerebro existen áreas que contienen células especializadas que se encargan de funciones muy específicas. En la enfermedad de Parkinson se dañan las neuronas que se encargan de la secreción de dopamina a nivel del mesencéfalo, además, se comienzan a depositar estructuras de proteínas anormales llamadas Cuerpos de Lewy, que son característicos de la enfermedad de Parkinson.
¿Cuáles son los signos y síntomas que presenta un paciente con Parkinson?
Las manifestaciones clínicas de la enfermedad de Parkinson son muy variadas, sin embargo, cuando la enfermedad progresa suelen presentar los signos y síntomas que la caracterizan.
Síntomas no motores
Algunos síntomas suelen aparecer años antes del diagnóstico y al ser síntomas “no motores” suelen pasar desapercibidos. Algunos ejemplos de éstos síntomas son los siguientes:
- Alteraciones del sueño REM. Sueños vívidos en que los pacientes se mueven o hablan mientras están dormidos.
- Insomnio.
- Hiposmia o disminución de la capacidad de olfato, encontrado hasta en un 90% de los pacientes.
- Síntomas autonómicos o disautonomías. Son de los síntomas más comunes, sin embargo, al ser muy “frecuentes” en el día a día, muchos pacientes e incluso médicos no familiarizados con el tema suelen minimizarlos. Algunos ejemplos son constipación o estreñimiento, disfunción eréctil, hipotensión ortostática (mareos o desmayos al levantarse), cambios en la presión arterial o frecuencia cardíaca.
Síntomas motores
Conforme la enfermedad progresa y se pierde aproximadamente el 50% de las neuronas dopaminérgicas, empiezan a aparecer los síntomas motores, que son los más representativos de la enfermedad.
- Bradicinesia. Movimientos lentos y que disminuyen en amplitud, sobre todo a la repetición, como el abrir y cerrar las manos.
- Rigidez. Se evalúa al movilizar las extremidades, apreciándose resistencia al movimiento.
- Temblor. Es un temblor que se manifiesta en reposo y que desaparece cuando el paciente realiza una actividad, como por ejemplo tomar una taza de café.
- Inestabilidad postural. El paciente presenta pérdida del balance al caminar o cambiar de posición al estar de pie.
- Alteración en la marcha. El paciente presenta una caminata lenta con pasos cortos, encorvado, y con pérdida del movimiento de braceo.
Micrografía. Con las alteraciones del movimiento, los pacientes con Parkinson empiezan a escribir con letras muy pequeñas.
Problemas neuropsiquiátricos asociados a la enfermedad de Parkinson
Aunque los anteriores son los datos más característicos de la enfermedad de Parkinson, la alteración de las células dopaminérgicas también se asocia con problemas neuropsiquiátricos como depresión y ansiedad hasta en un 60% de los casos. Los pacientes también pueden sufrir deterioro cognitivo, alucinaciones visuales y apatía.
Pronóstico y gravedad
La gravedad de la enfermedad de Parkinson también puede variar dependiendo del subtipo de la enfermedad.
Por ejemplo, en el subtipo de predominio motor leve, que de hecho es la variante más común, la enfermedad suele iniciar a una edad más temprana. Los síntomas suelen ser clásicos aunque tienen una progresión más lenta y suelen responder de manera favorable a los medicamentos. En cambio, en la variante maligno difusa, los síntomas inicial de una manera más grave, acompañándose sobre todo de alteraciones del sueño y deterioro cognitivo. El pronóstico suele ser peor y la respuesta a medicamentos no es tan favorable.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es clínico, es decir, se realiza mediante una historia clínica completa en la que se interrogan todos los síntomas previamente descritos, además de una exploración neurológica completa, en la que se evalúa la fuerza muscular, los temblores, la marcha, etc.
Los estudios complementarios como la tomografía de encéfalo o la resonancia magnética de cerebro no tienen utilidad diagnóstica. En ocasiones se pueden solicitar sobre todo para descartar otras enfermedades que pudieran entrar dentro de los diagnósticos diferenciales.
¿El Parkinson puede curarse?
Al día de hoy no se conoce cura para la enfermedad de Parkinson, ni tampoco existen fármacos que modifiquen el curso de la enfermedad.
El tratamiento va enfocado a minimizar los síntomas ya sean motores o no motores.
El medicamento de elección es la Levodopa, el cual es un fármaco que tiene como tarea sustituir la dopamina que se encuentra ausente. La respuesta suele ser buena y rápida, con una mejoría importante de los síntomas, aunque con el tiempo los pacientes suelen requerir mayores dosis para conseguir los mismos efectos.
Existen otros fármacos que se prescriben de acuerdo a las condiciones del paciente según lo considere necesario el neurólogo.
Es importante tratar también los demás problemas que se asocian a la enfermedad de Parkinson como por ejemplo la ansiedad, alteraciones del sueño o la depresión.
La rehabilitación física también tiene un importante papel tanto en la recuperación como en mantener la independencia y funcionalidad de los pacientes, y debe ser instaurada tan pronto como el especialista lo recomiende.