Parkinson: escala de Schwab y England
Giovana Femat Roldán 10 de abril de 2024 Servicios

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico que afecta principalmente al sistema nervioso central. Se caracteriza por la degeneración progresiva de las células nerviosas en una región del cerebro que controla el movimiento. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas pueden volverse más pronunciados y debilitantes, lo que afecta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.
En etapas avanzadas de la enfermedad de Parkinson, los desafíos cotidianos pueden volverse abrumadores. Las tareas simples, como vestirse, comer o asearse, pueden volverse difíciles de realizar de manera independiente. Es en este contexto que la Escala de Schwab and England para activiaddes de la vida diaria emerge como una herramienta crucial en la evaluación de estos pacientes.
¿Qué es la Enfermedad de Parkinson?
Antes de sumergirnos en la Escala de Schwab and England Activities of Daily Living, es esencial comprender la enfermedad de Parkinson en sí misma. Los síntomas principales incluyen temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio, los cuáles suelen presentarse después de los 65 años. Sin embargo, la enfermedad también puede manifestarse con una variedad de síntomas no motores, como depresión, trastornos del sueño y dificultades cognitivas.
A medida que progresa la enfermedad, los síntomas tienden a empeorar y pueden afectar significativamente la capacidad de una persona para llevar a cabo actividades cotidianas básicas.
¿Qué es la Escala de Schwab and England Activities of Daily Living?
La Escala de Schwab and England Activities of Daily Living es una herramienta de evaluación utilizada por los profesionales de la salud para medir la capacidad funcional de los pacientes con enfermedad de Parkinson en su vida diaria. Desarrollada por William L. Schwab y John England, esta escala proporciona una forma sistemática de evaluar la independencia del paciente en actividades esenciales.
Esta escala se basa en la capacidad del paciente para llevar a cabo una serie de actividades cotidianas, como vestirse, bañarse, comer, caminar y realizar tareas domésticas. Cada actividad se califica en una escala del 0 al 100:
- 100% – Completamente independiente, no presenta ninguna dificultad.
- 90% – Completamente independiente, pero realiza sus actividades con lentitud y algo de dificultad.
- 80% – Completamente independiente en la mayoría de las actividades.
- 70% – No es completamente independiente, requiere invertir más tiempo en sus actividades del día.
- 60% – Cierta dependencia, puede realizar la mayor parte de las actividades, pero con gran esfuerzo.
- 50% – Mayor dependencia, requiriendo ayuda para la mitad de las actividades
- 40% – Es muy dependiente, realizando solo pocas tareas solo.
- 30% – Requiere mucha ayuda.
- 20% – No hace nada sin ayuda.
- 10% – Totalmente dependiente.
- 0% – Permanece en cama, no realiza funciones vegetativas como deglución o micción con normalidad.
La importancia de la Escala de Schwab and England Activities of Daily Living en pacientes con enfermedad de Parkinson
Estas son las principales razones por las cuáles esta escala tiene un papel muy importante en la evaluación de pacientes con enfermedad de Parkinson:
- Evaluación de la progresión de la enfermedad:
Permite a los profesionales de la salud monitorear la progresión de la enfermedad a lo largo del tiempo y ajustar el plan de tratamiento según los resultados obtenidos.
- Guía para la planificación del cuidado:
Los puntajes de la escala pueden ayudar a los cuidadores y familiares a comprender las necesidades específicas del paciente y a planificar el cuidado de manera adecuada. Identificar áreas de dificultad puede facilitar la implementación de estrategias de apoyo y la adopción de medidas para mejorar la calidad de vida del paciente.
- Evaluación de la eficacia del tratamiento:
La escala también se utiliza para evaluar la respuesta del paciente al tratamiento.
Dado que la enfermedad de Parkinson afecta tanto los síntomas motores como los no motores, la evaluación de la capacidad funcional a través de esta escala proporciona una visión integral de cómo la enfermedad impacta la vida diaria del paciente. Esto permite una atención más precisa y personalizada, dirigida no solo a controlar los síntomas motores, sino también a abordar los desafíos funcionales y mejorar la calidad de vida en general.
La Escala de Schwab and England Activities of Daily Living desempeña un papel fundamental en la evaluación y gestión de pacientes con enfermedad de Parkinson en etapas avanzadas. Proporciona una medida objetiva de la capacidad funcional del paciente en su vida diaria, lo que permite una atención más personalizada y efectiva. Al comprender y abordar las necesidades específicas de cada paciente, los profesionales de la salud pueden trabajar para mejorar su calidad de vida y promover su independencia tanto como sea posible.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que afecta principalmente el movimiento. Surge debido a la disminución de neuronas productoras de dopamina en una región específica del cerebro conocida como la sustancia negra. Los síntomas pueden variar de una persona a otra y tienden a desarrollarse gradualmente. Aquí te detallo los principales:
- Temblores:
Uno de los primeros síntomas notorios son los temblores, que usualmente comienzan en una mano, incluso cuando está en reposo. A menudo se describe como un temblor de «contar monedas» o «rodar píldoras».
- Rigidez muscular:
La rigidez en los músculos puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden ser limitantes y dolorosos, reduciendo el rango de movimiento y provocando dificultades en las actividades diarias.
- Bradicinesia (lentitud de movimiento):
Con el avance del Parkinson, se puede observar una disminución notable en la velocidad con la que una persona puede realizar movimientos físicos. Esto afecta a tareas comunes como levantarse de una silla o caminar.
- Alteraciones en la postura y el equilibrio:
La postura puede volverse encorvada y el equilibrio puede deteriorarse, lo que aumenta el riesgo de caídas.
- Cambio en el habla:
La voz puede volverse más suave y monótona. La persona puede comenzar a hablar más rápido de lo normal o a titubear antes de hablar.
- Cambios en la escritura:
Puede notarse que la escritura se vuelve más apretada y pequeña de lo habitual, conocido como micrografía.
- Pérdida de movimientos automáticos:
En el Parkinson, se puede perder la capacidad de realizar movimientos inconscientes, incluyendo parpadear, sonreír o mover los brazos al caminar.
- Problemas de sueño:
Las dificultades para dormir son comunes, incluyendo despertarse frecuentemente durante la noche, levantarse temprano o quedarse dormido durante el día.
- Fatiga y cambios en el estado de ánimo:
Muchas personas experimentan fatiga general y cambios de ánimo, incluyendo depresión o ansiedad.
- Dificultades cognitivas:
En etapas más avanzadas, pueden surgir problemas cognitivos, como dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
Es crucial reconocer que estos síntomas pueden ser sutiles al principio y se confunden a menudo con signos normales de envejecimiento. Por ello, ante la presencia de estos síntomas, especialmente si se manifiestan de manera persistente o progresiva, es recomendable consultar a un especialista en neurología para una evaluación adecuada y temprana. Un diagnóstico oportuno permite iniciar tratamientos que pueden mejorar significativamente la calidad de vida del paciente.
¿Cuál es el tratamiento para la enfermedad de Parkinson?
El tratamiento para la enfermedad de Parkinson es complejo y se personaliza según las necesidades específicas de cada paciente. No existe una cura para el Parkinson, pero los tratamientos disponibles pueden ayudar a controlar los síntomas de manera efectiva. Los enfoques pueden incluir medicamentos, terapias de apoyo y, en algunos casos, cirugía. A continuación, se detallan los principales componentes del tratamiento:
Medicamentos:
- Levodopa:
Este es el tratamiento más común y efectivo para el Parkinson. La levodopa se convierte en dopamina en el cerebro, suplementando los niveles reducidos debido a la enfermedad. Generalmente se administra en combinación con carbidopa, que ayuda a prevenir la conversión de levodopa en dopamina fuera del cerebro, mejorando su eficacia y reduciendo los efectos secundarios.
- Inhibidores de la MAO-B (como selegilina y rasagilina):
Estos medicamentos ayudan a prevenir la descomposición de la dopamina en el cerebro, extendiendo los efectos de la levodopa.
- Inhibidores de la COMT (como entacapona):
Estos medicamentos también ayudan a extender la duración de la levodopa al inhibir una enzima que descompone la dopamina.
- Agonistas de la dopamina (como pramipexol y ropinirol):
Estos medicamentos imitan los efectos de la dopamina en el cerebro y pueden ser utilizados en lugar de la levodopa o en combinación con ella.
- Anticolinérgicos (como trihexifenidilo):
Pueden ser útiles para controlar el temblor, especialmente en pacientes jóvenes.
- Amantadina:
Inicialmente desarrollada para tratar la influenza, también puede ayudar a reducir los síntomas del Parkinson, especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad.
Terapias de apoyo:
- Fisioterapia:
Ayuda a mejorar la movilidad, el equilibrio y la flexibilidad.
- Terapia ocupacional:
Alienta el desarrollo de habilidades que permiten a la persona manejar mejor las actividades cotidianas.
- Logopedia:
Mejora los problemas de habla y deglución.
- Ejercicio regular:
Se recomienda para mantener la función muscular y la movilidad general.
Cirugía:
- Estimulación cerebral profunda (DBS):
En pacientes que no responden adecuadamente a medicamentos, la DBS puede ser una opción. Implica la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro conectadas a un generador implantado en el pecho que envía impulsos eléctricos al cerebro para reducir los síntomas.
Cambios en el estilo de vida y remedios caseros:
- Dieta saludable y equilibrada.
- Mantener una vida social activa.
- Prácticas de manejo del estrés como la meditación o el yoga.
Apoyo emocional y psicológico:
- Asesoramiento psicológico:
Para manejar los desafíos emocionales y psicológicos asociados con la enfermedad.
- Grupos de apoyo:
Proporcionan un espacio para compartir experiencias y estrategias de afrontamiento.
El manejo de la enfermedad de Parkinson es mejor cuando es multidisciplinario, involucrando a médicos, especialistas en terapia física y ocupacional, y apoyo de la familia. Cada plan de tratamiento se ajusta a medida que la enfermedad progresa y cambian las necesidades del paciente, buscando siempre maximizar su calidad de vida y autonomía.
