Dolor en el Parkinson: Causas y opciones de tratamiento
Giovana Femat Roldán 27 de enero de 2025 Padecimientos

Las descripciones de la Enfermedad de Parkinson (EP) no suelen incluir menciones del dolor, sin embargo, cuando se les interroga detalladamente, más de la mitad de las personas con Parkinson han experimentado síntomas dolorosos y varias formas de incomodidad física.
La mayoría de las personas experimentan dolor, rigidez, entumecimiento y hormigueo en algún punto del curso de la enfermedad. Para algunos de ellos, el dolor y la incomodidad son tan severos que eclipsan a los otros problemas causados por la enfermedad.
Los síndromes dolorosos y molestos en el Parkinson por lo general surgen de una de estas cinco causas:
- Un problema musculoesquelético relacionado con la mala postura, la inadecuada función mecánica o el desgaste o desgarramiento físico,
- El dolor en los nervios o las raíces nerviosas, por lo general relacionado con la artritis en el cuello o la espalda
- El dolor por distonía, torsión constante de un grupo de músculos o parte del cuerpo en una postura forzada;
- La incomodidad debida a la inquietud extrema
- Un raro síndrome doloroso conocido como dolor “primario” o “central” que surge del cerebro. Se requiere habilidad para diagnosticar y experiencia clínica para determinar la causa del dolor en alguien con EP.
Dolor musculoesquelético
Las articulaciones y los músculos adoloridos son particularmente comunes en la EP. La rigidez, la falta de movimiento espontáneo, las anormalidades en la postura y las tensiones mecánicas inadecuadas contribuyen al dolor musculoesquelético en la EP. Una de las quejas musculoesqueléticas más comunes es la rigidez en los hombros, algunas veces llamado “hombro congelado” o frozen shoulder en inglés (este de hecho puede ser el primer signo de la EP).
El dolor de cadera, el dolor de espalda y el dolor de cuello son todos dolores comunes en la EP. Con la inmovilidad prolongada de una de las extremidades, pueden ocasionalmente desarrollarse tendones en forma de banda, denominados contracturas, por lo general en las manos o los pies.
Dolor radicular y neuropático
El dolor que se siente cerca de un nervio o a una raíz nerviosa se describe como dolor neuropático y radicular. El clásico síndrome de dolor en una raíz nerviosa es la ciática, causado por la compresión o inflamación de la raíz lumbar L5. Los pacientes suelen describir el dolor como agudo, o una sensación relampagueante que se irradia hacia el final de la extremidad.
Dolor por distonía
Los espasmos distónicos están entre los síntomas más dolorosos que una persona con EP puede experimentar. El dolor surge de los continuos movimientos severos, y con fuerza, de retorcimiento o torsión, así como de las posturas a las que se denomina distonía. Este tipo de espasmos musculares son muy diferentes de los movimientos repetitivos y oscilatorios descritos como discinesias, los cuales no son dolorosos. La distonía en la EP puede afectar las extremidades, el tronco, el cuello, la lengua, la quijada, los músculos deglutorios (que ayudan a tragar) y las cuerdas vocales.
Sx dolor central
El síndrome de dolor más alarmante en los pacientes con EP es también uno de los más raros, el “dolor central.” Esta aflicción la cual se presume que es consecuencia directa de la enfermedad misma, y no el resultado de la distonía o de un problema musculoesquelético ha sido descrito por los pacientes como una rara sensación de punzadas inexplicables, ardor y quemazón, a menudo en una distribución inusual en el cuerpo: en el abdomen, el pecho, la boca, el recto o los genitales.

¿Cómo se trata el dolor en la EP?
El dolor en la EP suele ser el resultado de una terapia dopaminérgica inadecuada. Las personas con EP que en el estado “on”, cuando el medicamento está en la eficacia máxima, reportan menos dolor que aquellos en el estado “off”. El dolor debido a la distonía o a la rigidez se puede aliviar con medicamentos de dopamina, pero por otro lado, puede llevar al desarrollo de discinesias. Por ello, la gestión eficaz de la medicación levodopa para los pacientes con EP puede ayudar a reducir el dolor.
En caso de fluctuaciones que no se controlan con el tratamiento médico habitual se podría plantear la colocación de una bomba de apomorfina o una infusión continua de levodopa. Si el dolor se asocia a una distonía “off” puede mejorar con inyecciones locales de toxina botulínica, aplicado a los músculos afectados por la distonía. La estimulación magnética transcraneal repetitiva o rTMS también ha mostrado buenos beneficios en la EP.
TMS para abordaje del dolor en la enfermedad de parkinson
La estimulación magnética transcraneal (TMS, por sus siglas en inglés) es una herramienta terapéutica innovadora que ha demostrado ser prometedora en el abordaje del dolor en personas que padecen la enfermedad de Parkinson. Esta técnica no invasiva utiliza campos magnéticos para estimular regiones específicas del cerebro, lo que puede contribuir a modular la percepción del dolor y mejorar la calidad de vida de los pacientes. A continuación, se detalla su aplicación y beneficios en este contexto.
¿Cómo funciona la TMS en el manejo del dolor?
La TMS actúa estimulando eléctricamente las neuronas a través de impulsos magnéticos dirigidos a áreas específicas del cerebro. En el caso del dolor relacionado con la enfermedad de Parkinson, el enfoque se centra principalmente en las siguientes áreas:
- Corteza motora primaria (M1): Es el objetivo más común en el tratamiento del dolor. La estimulación de esta región puede activar vías descendentes que inhiben la transmisión del dolor a nivel espinal.
- Corteza prefrontal dorsolateral (CPFDL): Ayuda a regular aspectos emocionales y afectivos del dolor.
La estimulación puede ser ajustada en frecuencia y duración dependiendo de la severidad del dolor y la respuesta del paciente. Por ejemplo:
- Alta frecuencia (≥10 Hz): suele ser usada para potenciar la excitabilidad cortical.
- Baja frecuencia (≤1 Hz): para inhibir áreas sobreactivadas.
Beneficios de la TMS en el dolor parkinsoniano
- Reducción del dolor central y neuropático: Estudios han mostrado que sesiones repetidas de TMS en la corteza motora primaria disminuyen significativamente la intensidad del dolor central y neuropático, al modular la percepción del dolor.
- Mejora del estado de ánimo: La TMS también puede mejorar síntomas de depresión, ansiedad y fatiga, que suelen agravar la percepción del dolor.
- Tratamiento seguro y no invasivo: La TMS evita los efectos secundarios de los fármacos analgésicos y puede ser una alternativa para pacientes con comorbilidades que limitan el uso de medicamentos.
Evidencia científica y perspectivas
Diversos estudios clínicos respaldan el uso de la TMS en el manejo del dolor en pacientes con Parkinson:
- Ensayos clínicos: Han demostrado que una serie de sesiones de TMS puede lograr una reducción significativa del dolor durante varias semanas.
- Meta-análisis recientes: Sostienen que la TMS es eficaz especialmente en el dolor central relacionado con alteraciones neurológicas.
Aunque los resultados son prometedores, la respuesta al tratamiento puede variar según factores individuales como la duración de la enfermedad, la intensidad del dolor y las características del paciente.
Implementación práctica
El tratamiento con TMS debe ser llevado a cabo en un entorno clínico especializado, bajo la supervisión de profesionales capacitados. Una sesión típica dura entre 20 y 40 minutos y, dependiendo del protocolo, se pueden requerir varias sesiones semanales durante un periodo de tiempo definido.
La TMS se puede integrar con otras terapias:
- Fisioterapia: para abordar las causas musculoesqueléticas del dolor.
- Terapia ocupacional: para mejorar la funcionalidad y reducir la carga de dolor postural.
- Medicamentos dopaminérgicos: para optimizar el control motor y reducir la rigidez asociada al dolor.
Conclusión
La TMS es una herramienta segura, efectiva y no invasiva que representa un avance significativo en el manejo del dolor en la enfermedad de Parkinson. Su capacidad para modular la actividad cerebral ofrece alivio no solo del dolor físico, sino también de los aspectos emocionales que lo agravan, mejorando de manera integral la calidad de vida del paciente.
Es fundamental que quienes padecen Parkinson consulten con un especialista para determinar si la TMS es una opción adecuada en su caso, ya que la personalización del tratamiento es clave para obtener resultados óptimos.
