Cuerpos de Lewy y su relación con el pensamiento y memoria
Giovana Femat Roldán 4 de junio de 2025 Padecimientos

Cuando se habla de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o ciertos tipos de demencia, hay un término que aparece con frecuencia y que genera muchas dudas entre pacientes y familiares: los cuerpos de Lewy. Comprender qué son, cómo se forman y por qué están estrechamente relacionados con los cambios en el pensamiento, la memoria y el comportamiento, es clave para entender algunas de las condiciones más complejas del sistema nervioso central.
¿Qué son los cuerpos de Lewy?
Los cuerpos de Lewy son acumulaciones anormales de una proteína llamada alfa-sinucleína. Esta proteína, cuando funciona correctamente, participa en la comunicación entre neuronas. Sin embargo, en ciertas enfermedades neurológicas, se pliega de forma anormal y forma depósitos que se agrupan dentro de las neuronas, alterando su funcionamiento.
Estas acumulaciones fueron descritas por primera vez por el neurólogo alemán Friedrich H. Lewy a principios del siglo XX, mientras investigaba los cerebros de personas con enfermedad de Parkinson. Desde entonces, se sabe que los cuerpos de Lewy no solo están presentes en el Parkinson, sino también en otro trastorno neurodegenerativo conocido como demencia con cuerpos de Lewy.
¿Por qué los cuerpos de Lewy afectan el pensamiento y la memoria?
Para comprender cómo afectan las funciones cognitivas, es importante señalar que estos cuerpos proteicos no se acumulan al azar: tienden a hacerlo en regiones específicas del cerebro que regulan funciones como la memoria, el juicio, la atención, el lenguaje y la percepción visual. Cuando una neurona se llena de cuerpos de Lewy, comienza a fallar, y eventualmente muere. Esta pérdida neuronal progresiva es lo que produce los síntomas cognitivos.
En la enfermedad de Parkinson, los cuerpos de Lewy suelen encontrarse inicialmente en el tronco encefálico, afectando el control motor y produciendo los clásicos síntomas como temblor, rigidez y lentitud. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, estos depósitos se extienden a áreas corticales del cerebro, lo que puede dar lugar a problemas de pensamiento (deterioro cognitivo leve) o incluso una demencia asociada al Parkinson.
Por otro lado, en la demencia con cuerpos de Lewy, el proceso suele comenzar directamente en la corteza cerebral, por lo que los síntomas cognitivos aparecen desde las etapas tempranas y pueden ser incluso más prominentes que los motores. Esta forma de demencia se caracteriza por fluctuaciones en el estado cognitivo, alucinaciones visuales vívidas, trastornos del sueño REM y, en muchos casos, síntomas motores similares al Parkinson.
Diferencias entre Parkinson y demencia con cuerpos de Lewy
A pesar de que tanto la enfermedad de Parkinson como la demencia con cuerpos de Lewy comparten un mismo proceso neurodegenerativo (la acumulación de cuerpos de Lewy en el cerebro), se manifiestan de forma distinta y siguen trayectorias clínicas únicas. Comprender estas diferencias es fundamental para ofrecer un tratamiento adecuado y anticiparse a las necesidades del paciente y su familia.
1. Orden de aparición de los síntomas
Esta es quizá la diferencia más clara y útil para el diagnóstico clínico:
- En la enfermedad de Parkinson, los primeros síntomas son casi siempre motores: temblor en reposo, rigidez muscular, lentitud de movimientos (bradicinesia) y alteraciones posturales. Los síntomas cognitivos (como pérdida de memoria, desorientación o cambios en la atención) aparecen mucho después, usualmente años más tarde, cuando la enfermedad ya ha progresado.
- En la demencia con cuerpos de Lewy, los síntomas cognitivos aparecen al inicio o al mismo tiempo que los síntomas motores. De hecho, muchas veces es el deterioro del pensamiento lo que lleva a buscar atención médica, antes incluso de que haya temblores u otros signos motores evidentes. Si la demencia aparece dentro del primer año desde el inicio de los síntomas motores, se considera que el diagnóstico más apropiado es demencia con cuerpos de Lewy.
2. Tipo y progresión del deterioro cognitivo
En la enfermedad de Parkinson, el deterioro cognitivo suele ser más lento y progresivo, con dificultades en la planificación, la velocidad mental y la atención sostenida. En muchos casos, puede mantenerse un nivel funcional adecuado durante años, con apoyo terapéutico.
En cambio, la demencia con cuerpos de Lewy presenta fluctuaciones marcadas en la cognición: el paciente puede estar lúcido y comunicativo por la mañana, y desorientado por completo por la tarde. Esta variabilidad puede desconcertar a la familia. Además, es frecuente que haya alucinaciones visuales vívidas y bien estructuradas desde etapas tempranas, un rasgo clínico que distingue esta condición de otros tipos de demencia, como el Alzheimer.
3. Presencia de síntomas psiquiátricos y alucinaciones
Aunque en ambas enfermedades puede haber síntomas neuropsiquiátricos, en la demencia con cuerpos de Lewy son más prominentes y aparecen antes:
- Alucinaciones visuales, usualmente de personas o animales, se presentan de forma precoz y pueden ser muy detalladas.
- También es común observar delirios, ansiedad, apatía, depresión o episodios de confusión aguda (tipo delirium) que no siempre responden a tratamientos tradicionales.
En la enfermedad de Parkinson, estos síntomas aparecen en etapas más avanzadas, y cuando hay demencia asociada, las alucinaciones suelen estar relacionadas con la medicación dopaminérgica.

4. Sensibilidad a los medicamentos
Un aspecto clínico crucial es la alta sensibilidad que tienen las personas con demencia con cuerpos de Lewy a los neurolépticos o antipsicóticos, medicamentos que muchas veces se recetan para controlar alucinaciones o delirios.
En estos pacientes, los neurolépticos pueden empeorar de forma significativa los síntomas motores, inducir rigidez grave, somnolencia, caídas, e incluso poner en peligro la vida. Por eso, el manejo farmacológico debe ser cuidadoso, especializado y basado en fármacos que tengan el menor impacto sobre la función motora.
En cambio, los pacientes con enfermedad de Parkinson sin demencia suelen tolerar mejor estos tratamientos, especialmente si se usan en dosis bajas y bajo supervisión médica.
5. Trastornos del sueño REM
Otro elemento diferenciador es la presencia de un trastorno del comportamiento del sueño REM (RBD, por sus siglas en inglés), que suele presentarse con movimientos bruscos, gritos o patadas durante la fase de sueño profundo, como si la persona estuviera «actuando sus sueños».
Este trastorno es común tanto en Parkinson como en demencia con cuerpos de Lewy, pero en esta última puede preceder incluso al inicio de los síntomas cognitivos o motores, y ser un signo temprano de la enfermedad. Su detección temprana, mediante estudios como la polisomnografía, puede ayudar a anticipar el diagnóstico.
6. Respuesta al tratamiento dopaminérgico
En la enfermedad de Parkinson, los síntomas motores responden habitualmente muy bien a la levodopa, que ayuda a reponer la dopamina en el cerebro y mejora la movilidad, el temblor y la rigidez.
En la demencia con cuerpos de Lewy, la respuesta motora a la levodopa suele ser más limitada o parcial, y muchas veces los beneficios son superados por los efectos secundarios, como el empeoramiento de las alucinaciones o la confusión.
Un abordaje personalizado, centrado en la persona
Comprender estas diferencias no es solo una cuestión médica o diagnóstica: permite diseñar un plan de atención centrado en la persona y su calidad de vida. No todos los pacientes requieren el mismo tratamiento, ni tienen la misma evolución. El objetivo siempre será acompañar, informar, adaptar el entorno y ofrecer herramientas que alivien tanto a quien vive la enfermedad como a sus cuidadores.
La detección temprana, el seguimiento con un neurólogo especialista en Parkinson y trastornos del movimiento, y el trabajo conjunto con neuropsicología, rehabilitación y psiquiatría, hacen la diferencia en el día a día.
¿Cómo se diagnostican los cuerpos de Lewy?
Actualmente, no existe una prueba definitiva para detectar cuerpos de Lewy en personas vivas. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica, pruebas de imagen cerebral (como la resonancia magnética o el SPECT dopaminérgico), estudios del sueño, y escalas neuropsicológicas que permiten valorar el estado cognitivo.
En años recientes, se han desarrollado pruebas experimentales en líquido cefalorraquídeo y otras herramientas de diagnóstico molecular que buscan detectar la presencia de alfa-sinucleína anormal, pero su uso aún no es rutinario.
¿Existe tratamiento para los trastornos relacionados con cuerpos de Lewy?
Si bien no existe una cura para los trastornos por cuerpos de Lewy, sí hay tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de vida. En el caso del Parkinson, se utilizan medicamentos como la levodopa para mejorar los síntomas motores. Para el deterioro cognitivo, se emplean fármacos como los inhibidores de la colinesterasa, que también se usan en otros tipos de demencia.
Además, el abordaje debe ser integral: la rehabilitación cognitiva, la terapia física, la psicoterapia para el manejo de alucinaciones y el tratamiento de los trastornos del sueño son fundamentales para mantener la funcionalidad del paciente durante el mayor tiempo posible.
Un mensaje para pacientes y cuidadores
Saber que los cuerpos de Lewy están presentes en el cerebro puede ser una noticia difícil de asimilar. Pero entender que no se está solo en este camino, que hay formas de tratamiento y acompañamiento, y que una detección oportuna puede marcar la diferencia, es un paso esencial.
Los trastornos neurodegenerativos son complejos, sí, pero con información confiable, seguimiento médico especializado y el apoyo adecuado, es posible enfrentar los desafíos que estos diagnósticos implican. Reconocer los síntomas tempranos, buscar atención neurológica especializada y mantenerse informado puede cambiar el curso de la enfermedad.
