Haz tu cita por WhatsApp

Agendar Cita

Cómo manejar los síntomas del Parkinson

Giovana Femat Roldán 12 de julio de 2024 Padecimientos

Cómo manejar los síntomas del Parkinson

La Enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico degenerativo que afecta el movimiento causando temblor, rigidez, lentitud y problemas en la marcha. Si bien no existe una cura, actualmente se han desarrollado diversos tratamientos con diferentes enfoques para mejorar los síntomas y mantener una buena calidad de vida. 

Terapia farmacológica

Los medicamentos dopaminérgicos juegan un papel central en el manejo de los síntomas del parkinson debido al efecto que tienen sobre la dopamina a nivel cerebral. El más común de ellos es la levodopa, que usualmente en México se combina con carbidopa para aumentar su absorción a nivel cerebral.

Otros medicamentos incluyen los agonistas dopaminérgicos y los inhibidores de la enzima MAO-B; éstos ayudan a prolongar el efecto de la dopamina natural.

La selección y dosificación de los medicamentos dopaminérgicos debe ser individualizada, pues considera la gravedad de los síntomas y la aparición de efectos secundarios. Por lo tanto, la respuesta al tratamiento farmacológico debe ser vigilada por un médico especialista.

El papel de la Rehabilitación

La fisioterapia es crucial para mantener la movilidad, el equilibrio y la coordinación. La rehabilitación física implica el diseño de un programa de ejercicios personalizado que puede incluir:

  • Terapia ocupacional:

Ayuda a las personas en las actividades y tareas que quieren y necesitan realizar en su vida cotidiana. 

  • Logopedia o terapia del lenguaje:

Para mejorar la claridad, el volumen y la entonación del habla, así como alteraciones de la deglución (disfagia).

  • Entrenamiento de la marcha y equilibrio:

Para mejorar la coordinación y eficiencia al caminar. 

Estilo de vida

Las modificaciones del estilo de vida pueden contribuir significativamente al manejo de los síntomas del parkinson. Se recomiendan a todos los pacientes de acuerdo a su nivel de aptitud física y cognitiva: 

  • Ejercicio Regular:

La actividad física moderada (caminar, nadar, bicicleta) puede mejorar la movilidad, el equilibrio y la fuerza.

  • Dieta balanceada:

Necesaria para mantener un buen estado nutricional. 

  • Suplementos Nutricionales:

En algunos casos pueden ser benéficos, pero es importante primero consultarlo con un médico.

Control de estrés

El manejo del estrés es fundamental para la salud general y el bienestar integral. En las personas que viven con Enfermedad de Parkinson, el estrés puede empeorar los síntomas. Por lo tanto, es necesario identificar las fuentes de estrés y desarrollar estrategias de afrontamiento efectivas. Hay diferentes enfoques para este objetivo:

  • Técnicas de relajación:

Como la respiración profunda o la meditación que ayudan a disminuir el estrés y promover la relajación. El yoga puede ser otra opción con efecto benéfico a nivel físico. 

  • Terapia de arte y música:

Puede ser una forma creativa de expresarse y conectar con otros que igualmente viven con síntomas del parkinson. Además, puede tener un beneficio a nivel físico como parte de la rehabilitación. 

  • Apoyo psicológico.

Los síntomas del parkinson pueden tener un impacto significativo en el estado emocional del paciente y también la misma enfermedad causa trastornos del ánimo. Por ello, se sugiere el apoyo psicológico para abordar la depresión, la ansiedad y otros desafíos emocionales que puedan surgir en el transcurso de la enfermedad. Dentro de esta estrategia, la terapia cognitiva puede ser útil para manejar las dificultades con el pensamiento y la memoria.

  • Grupos de apoyo.

Un espacio que brinda la oportunidad de compartir experiencias, intercambiar consejos y recibir apoyo emocional de otros que comprenden los desafíos de vivir con los síntomas del parkinson. 

Proceso de adaptación

Vivir con síntomas del parkinson tiene efecto sobre muchos ámbitos de la vida, por eso es fundamental comprender la evolución de la enfermedad, los tratamientos disponibles y las estrategias de automanejo. La educación del paciente es fundamental para tomar la mejor decisión en cuanto a las múltiples terapias existentes, de forma que esté alineado con los principios y deseos del paciente. 

Durante la evolución, puede ser necesario adaptar el entorno del hogar y las actividades diarias. Con la guía de un terapeuta ocupacional, se pueden elegir otras herramientas o dispositivos (ayudas técnicas) para mejorar la autonomía y calidad de vida en ámbitos de movilidad, cuidado personal, etc. El objetivo será mejorar o mantener la independencia y autonomía de la persona. 

Estimulación Cerebral Profunda

Si hay síntomas del parkinson que no responden apropiadamente al manejo, la persona puede ser candidata a la cirugía. Este procedimiento implica la implantación de electrodos muy pequeños en áreas específicas del cerebro que se encargan de controlar y coordinar el movimiento. Esto permite modular la actividad eléctrica cerebral a este nivel y reducir sobre todo los síntomas motores. 

En conclusión, el manejo efectivo de los síntomas del parkinson requiere un enfoque integral que combine diferentes tipos de terapias, incluyendo cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico. Todo ello juega un papel importante en mantener la independencia y calidad de vida, pero sobre todo aumentar el bienestar general de la persona.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que afecta el sistema nervioso central, específicamente la zona del cerebro encargada del control del movimiento. Los síntomas varían entre individuos y tienden a desarrollarse de manera gradual. Aquí se describen los síntomas más comunes:

Síntomas Motores

  • Temblor en Reposo:

Es uno de los síntomas más característicos. Se manifiesta como un temblor rítmico que generalmente comienza en una mano y puede extenderse a otras extremidades y a la cara.

  • Rigidez Muscular:

La rigidez o resistencia al movimiento puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo y a menudo se acompaña de dolor. Los músculos permanecen tensos y duros, lo que limita el rango de movimiento y flexibilidad.

  • Bradicinesia:

Es la lentitud en la ejecución de movimientos voluntarios. Las tareas cotidianas pueden volverse difíciles y lentas, afectando la capacidad de moverse rápidamente o iniciar movimientos.

  • Inestabilidad Postural:

Los problemas de equilibrio y coordinación son comunes, lo que puede aumentar el riesgo de caídas. La postura puede volverse encorvada, y los reflejos posturales se deterioran.

  • Problemas de Marcha:

La marcha puede volverse lenta y arrastrada, con pasos cortos y un patrón de «marcha festinante», donde los pies parecen estar pegados al suelo. También puede haber dificultad para girar o cambiar de dirección.

Síntomas No Motores

  • Trastornos del Sueño:

Las personas con Parkinson a menudo experimentan insomnio, somnolencia diurna excesiva y trastorno del sueño REM, donde pueden actuar físicamente sus sueños.

  • Disfunción Autonómica:

Esto puede incluir problemas como estreñimiento, presión arterial baja al estar de pie (hipotensión ortostática), y sudoración excesiva.

  • Cambios Cognitivos:

Aunque no todos los pacientes los experimentan, pueden ocurrir problemas de memoria, concentración y la capacidad de planificar y organizar tareas.

  • Depresión y Ansiedad:

Los trastornos del estado de ánimo son comunes y pueden preceder incluso a los síntomas motores. La depresión, la ansiedad y la apatía pueden afectar significativamente la calidad de vida.

  • Problemas del Habla y la Deglución:

La voz puede volverse baja y monótona, y puede haber dificultad para tragar (disfagia), lo que aumenta el riesgo de atragantamiento y neumonía por aspiración.

  • Pérdida del Sentido del Olfato:

Una reducción o pérdida del sentido del olfato (hiposmia o anosmia) puede ser uno de los primeros síntomas y ocurre en una gran proporción de los pacientes.

Es importante que cualquier persona que experimente estos síntomas consulte a un neurólogo para una evaluación completa y un diagnóstico preciso. El manejo de la enfermedad de Parkinson incluye tratamientos farmacológicos, terapias físicas, y en algunos casos, procedimientos quirúrgicos como la estimulación cerebral profunda (DBS), todos dirigidos a mejorar la calidad de vida del paciente.