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¿Cómo duermen los pacientes con Parkinson?

Giovana Femat Roldán 20 de agosto de 2024 Padecimientos

¿Cómo duermen los pacientes con Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo que afecta el sistema nervioso y las partes del cuerpo controladas por los nervios. Los síntomas aparecen lentamente. El primero puede ser un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los temblores son comunes, aunque el trastorno también suele causar rigidez o disminución del movimiento. 

Alrededor del 70% de los pacientes de párkinson presentan problemas en sus horas de descanso nocturno, pero no con insomnio de inicio o conciliación del sueño (no más que el resto de población). Se manifiesta de dos formas principalmente, que afectan a la fase REM:

  • Sueño fragmentado.

No llegando (o permitiendo llegar) a alcanzar la profundidad del sueño, despertando frecuentemente.

  • Despertar precoz.

Lo que redunda en disfrutar de pocas horas de sueño, menos que las recomendadas para una persona adulta.

¿Por qué ocurren estas alteraciones?

Las fluctuaciones entre períodos ON y OFF (con la consiguiente aparición de síntomas motores como la rigidez) podrían fragmentar el sueño. En ocasiones, pueden ser también causados por otros síntomas como una nicturia frecuente (aumento de micción, ganas de ir al baño) o por la depresión y la ansiedad que se asocian a las enfermedades neurodegenerativas.

Este hecho puede aparecer a medida que avanza la enfermedad, pero también puede ser un síntoma premotor, es decir, aparecer incluso antes que los síntomas motores cardinales como el temblor, rigidez o lentitud de movimientos. Se asocia a muchos otros síntomas: piernas inquietas, alucinaciones, deterioro cognitivo, etc.

Trastornos del sueño en el Parkinson

Somnolencia diurna excesiva

La hipersomnia diurna es un síntoma hasta hace poco tiempo considerado poco frecuente. Sin embargo, en los últimos años, y en especial desde la descripción de ataques de sueño en pacientes con EP, ha cobrado más importancia.

La prevalencia de la somnolencia diurna en pacientes con EP es de un 15-80% frente al 1% de la población general. 

Debe hacerse una distinción entre la hipersomnia diurna continua o tendencia a quedarse dormido en diversas situaciones a lo largo del día y los ataques de sueño o episodios de somnolencia incontrolable, con un paso rápido de la vigilia al sueño.

Ataques de sueño

Consisten en episodios de somnolencia irresistible que ocurren sin aviso o con un pródromo que es suficientemente corto o intenso que impide al paciente tomar las medidas protectoras adecuadas. Parece ser que se trata de un efecto secundario de los fármacos dopaminérgicos.

En este supuesto, los ataques de sueño serían la consecuencia de la combinación entre el insomnio nocturno, la hipersomnia diurna y el efecto sedante de los fármacos dopaminergicos.

Movimientos periódicos de miembros inferiores

Los síntomas típicamente aparecen al acostarse, mientras el paciente está despierto, por lo que se produce una dificultad para conciliar el sueño.

Son movimientos involuntarios bruscos de las piernas (extensión del pie con o sin flexión de la pierna) que ocurren durante el sueño, a veces durante toda la noche. En el estudio polisomnográfico se consideran movimientos periódicos la aparición de secuencias de al menos cuatro contracciones musculares de 0,5 a 5 segundos de duración, con un intervalo entre cada sacudida de 5 a 90 segundos.

Ansiedad y Depresión

Aproximadamente un tercio de los pacientes padecen problemas de ansiedad que pueden ir desde inquietud y desasosiego hasta crisis de angustia.

En las personas con Enfermedad de Parkinson, la ansiedad puede ser difícil de diferenciar de los síntomas propios de la enfermedad. La ansiedad agrava los trastornos del sueño y aumenta el temblor. 

Entre un 17 y un 50% de los pacientes con Enfermedad de Parkinson pueden padecer depresión, que puede presentarse varios años antes del diagnóstico de la enfermedad. Clínicamente comprende desde manifestaciones leves como una escasa motivación y cooperación, hasta un aislamiento completo del resto de la sociedad.

¿Por qué se producen?

Como todos los trastornos del sueño en la Enfermedad de Parkinson, existe un componente primario, determinado por el proceso neurodegenerativo, y factores secundarios. La evidencia de una alteración primaria viene apoyada por estudios funcionales que demuestran que la hipersomnia diurna se asocia con hipoperfusión en cortezas de asociación parietales y temporales izquierdos, probablemente como consecuencia de una disminución de la activación desde estructuras troncoencefálicas. 

Como factores secundarios se incluyen todos los que producen insomnio y que condicionan un deficiente descanso nocturno entre los que el SAOS debe ser siempre descartado, así como los fármacos antiparkinsonianos, sobre todo los agonistas dopaminérgicos, y otros fármacos frecuentes en este tipo de pacientes como los antidepresivos con acción sedante, benzodiacepinas, antihistamínicos, algunos antihipertensivos y anticolinérgicos.

¿Qué secuelas dejan los trastornos del sueño en pacientes con Parkinson?

Los trastornos del sueño son comunes en pacientes con enfermedad de Parkinson y pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida. Estas alteraciones del sueño pueden contribuir a una serie de secuelas tanto a nivel físico como cognitivo y emocional. A continuación, se describen algunas de las secuelas más comunes que los trastornos del sueño pueden dejar en pacientes con Parkinson:

1. Empeoramiento de los síntomas motores

El sueño inadecuado o de mala calidad puede exacerbar los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson, como el temblor, la rigidez, la bradicinesia (lentitud de movimientos) y la inestabilidad postural. La falta de un sueño reparador puede afectar negativamente la función motora general del paciente, dificultando aún más la movilidad y aumentando el riesgo de caídas.

2. Fatiga y disminución del nivel de energía

La fatiga es una queja común entre los pacientes con Parkinson y los trastornos del sueño, como el insomnio o la somnolencia diurna excesiva, pueden agravar esta condición. La falta de descanso adecuado reduce la energía y la capacidad de realizar actividades diarias, afectando negativamente la calidad de vida del paciente.

3. Deterioro cognitivo

Los trastornos del sueño en pacientes con Parkinson pueden acelerar el deterioro cognitivo. La falta de sueño adecuado está asociada con problemas de memoria, disminución de la capacidad de atención y concentración, y dificultades en el procesamiento de la información. En algunos casos, esto puede llevar a una progresión más rápida hacia la demencia asociada con la enfermedad de Parkinson.

4. Aumento de los síntomas neuropsiquiátricos

Los problemas de sueño pueden agravar los síntomas neuropsiquiátricos, como la depresión, la ansiedad, las alucinaciones y el trastorno del comportamiento del sueño REM (RBD, por sus siglas en inglés). El RBD es particularmente relevante en la enfermedad de Parkinson, ya que se caracteriza por la actuación de los sueños vívidos y puede aumentar el riesgo de lesiones tanto para el paciente como para su pareja.

5. Dolor y malestar físico

Los trastornos del sueño pueden intensificar la percepción del dolor y el malestar físico en pacientes con Parkinson. La falta de sueño puede hacer que los pacientes sean más sensibles al dolor, lo que puede contribuir a una mayor incomodidad y a un ciclo de dolor-sueño que se refuerza mutuamente.

6. Impacto en la calidad de vida

La combinación de los efectos físicos, cognitivos y emocionales de los trastornos del sueño puede tener un impacto significativo en la calidad de vida del paciente con Parkinson. Los problemas de sueño pueden llevar a una disminución en la capacidad para participar en actividades sociales, aumentar el aislamiento y afectar la dinámica familiar y las relaciones personales.

7. Mayor riesgo de caídas y accidentes

La somnolencia diurna excesiva y la falta de sueño reparador pueden afectar la coordinación y el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas y accidentes. Esto es particularmente preocupante en pacientes con Parkinson, ya que las caídas pueden llevar a fracturas y otras complicaciones graves.

8. Problemas cardiovasculares

Algunos estudios sugieren que los trastornos del sueño, como la apnea del sueño, pueden estar asociados con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en pacientes con Parkinson. Esto puede incluir hipertensión, arritmias y otros eventos cardiovasculares, que pueden complicar aún más la gestión de la enfermedad.