¿Cómo afecta el Parkinson al cerebro?
Giovana Femat Roldán 7 de diciembre de 2024 Padecimientos

En la enfermedad de Parkinson, consiste en la existencia de cambios degenerativos en las neuronas de la pars compacta de la SN, asociada a una gliosis reactiva moderada y a una disminución de neuronas del locus ceruleus y del núcleo dorsal del vago, con afectación variable del núcleo basal de Meynert y de otros núcleos subcorticales.
En esta enfermedad existe una selectividad lesional típica que a diferencia de otras entidades degenerativas, del envejecimiento y del efecto de los agentes tóxicos que, en general, lesionan más difusamente la sustancia negra.
La alteración más notable es la marcada depleción de dopamina en el neoestriado (más de un 80% de su contenido normal) consecuencia directa de la degeneración y pérdida neuronal en la SN (más del 50%) momento en el cual el síndrome rigidoacinético se hace manifiesto. Otros sistemas neuronales no dopaminérgicos también están afectados y, probablemente, sean responsables de los trastornos de la marcha, demencia y otros síntomas doparresistentes.
Causas más comunes en el desarrollo del Parkinson
La Enfermedad del Parkinson se considera el producto de la conjunción de múltiples factores que actúan a la vez, como el envejecimiento, la vulnerabilidad genética y las exposiciones ambientales.
Papel del envejecimiento; Anatomopatológicamente, el envejecimiento se asocia a una disminución de las neuronas pigmentadas de la SN, , una disminución de la captación de F-DOPA (F-fluoro-L-Dopa) evidenciada en algunos estudios de PET (tomografía con emisión de protones) y una reducción de los transportadores de dopamina del estriado objetivada en estudios con SPECT (Single Photon Emission Computed Tomography).
Predisposición genética: La mayoría de los enfermos de enfermedad de Parkinson no tienen antecedentes familiares. Un 15% de los pacientes con Parkinson tiene un familiar de primer grado afectado. Se han identificado nueve loci genéticos asociados a un parkinsonismo autonómico dominante o recesivo. En ciertos casos familiares se han encontrado mutaciones en alguno de los genes que codifican la α sinucleína (principal componente de los CL), la parkina o la ubiquitina terminal C hidrolasa terminal L1. Sin embargo, la vulnerabilidad genética desempeña un papel más importante en la enfermedad de inicio juvenil que en la de inicio tardío.
Factores ambientales: Cabe destacar el contacto con pesticidas y herbicidas, el entorno rural, el consumo de agua de pozo y tóxicos como el MPTP (1-methyl-4-phenyl-1,2,3,6- tetrahidropyridina.

Clínica más común en la Enfermedad de Parkinson
El comienzo de las manifestaciones clínicas de predominio inicialmente y siempre asimétrico suele ser insidioso. El período de latencia preclínico se ha estimado en cinco a 10 años, aunque puede ser variable en función de la etiología. La lesión degenerativa de múltiples sistemas neuronales da lugar a complejas alteraciones bioquímicas y fisiopatológicas que pueden explicar la heterogeneidad clínica de la EP
Las cuatro manifestaciones clínicas cardinales de la EP son:
– El temblor de reposo es la manifestación menos invalidante, tiene una frecuencia de 3-5 Hz y clásicamente se describe como un movimiento de «contar monedas». Es el primer síntoma en el 50-70% de los casos, de predominio asimétrico y distal en las extremidades superiores. Se agrava con la ansiedad, estrés, cansancio, la deambulación, la actividad motora contralateral o la realización de una tarea mental.
– La rigidez predomina en los músculos flexores y se manifiesta como una hipertonía plástica o en rueda dentada cuando se superpone el temblor. Aumenta con el estrés y puede exaltarse al solicitar al paciente que realice movimientos voluntarios repetitivos o mantenidos con el músculo contralateral al que estamos explorando (maniobra de Froment).
– La bradicinesia es el síntoma más discapacitante. Es la lentitud del movimiento que impide o dificulta los movimientos sucesivos o simultáneos. Clínicamente se manifiesta por una pobreza en todo tipo de movimientos, pérdida de movimientos automáticos, retraso en su inicio a la orden y reducción de la amplitud de los movimientos voluntarios.
Disfunciones no motoras
1. Disfunciones neuropsiquiátricas
Estas alteraciones afectan el estado emocional, cognitivo y psicológico del paciente:
- Depresión: Aproximadamente el 50% de los pacientes con Parkinson experimentan depresión en algún momento de su enfermedad. No se trata solo de sentirse triste, sino que puede incluir fatiga extrema, falta de motivación y cambios en el apetito.
- Ansiedad: Los trastornos de ansiedad son frecuentes, con síntomas como nerviosismo excesivo, ataques de pánico, y ansiedad generalizada que pueden interferir con las actividades diarias.
- Psicosis: En etapas avanzadas de la enfermedad, pueden aparecer alucinaciones visuales o auditivas, y delirios. Estas psicosis pueden ser secundarias a los medicamentos o al avance de la enfermedad.
- Demencia: En las etapas más avanzadas, algunos pacientes desarrollan una pérdida significativa de memoria y dificultades cognitivas, afectando funciones ejecutivas, atención y juicio. La demencia en el Parkinson es distinta a la de otras enfermedades neurodegenerativas, aunque comparte características.
2. Trastornos del sueño
Los trastornos del sueño son comunes y pueden afectar gravemente la calidad de vida del paciente:
- Insomnio: La dificultad para dormir y permanecer dormido es uno de los problemas más comunes. La interrupción del sueño puede ser causada por el dolor, la ansiedad, o las alteraciones del movimiento.
- Trastorno del comportamiento del sueño REM (TCSREM): Los pacientes pueden actuar sus sueños, lo que resulta en movimientos bruscos, patadas o gritos durante la fase REM del sueño.
- Somnolencia diurna excesiva: Es un síntoma frecuente, y puede ser consecuencia de la enfermedad en sí misma o de los efectos secundarios de los medicamentos utilizados.
- Síndrome de piernas inquietas: La necesidad incontrolable de mover las piernas, especialmente al estar en reposo o por la noche, puede dificultar el sueño.
3. Disfunciones autonómicas
El sistema nervioso autónomo controla funciones involuntarias del cuerpo, como la presión arterial, el ritmo cardíaco y la digestión. En el Parkinson, se pueden presentar:
- Hipotensión ortostática: Un descenso abrupto de la presión arterial al ponerse de pie, causando mareos o incluso desmayos. Este síntoma puede empeorar con el uso de ciertos medicamentos.
- Disfunción urinaria: Los pacientes pueden experimentar incontinencia urinaria, urgencia frecuente para orinar o dificultad para vaciar la vejiga, a menudo debido a un mal funcionamiento de los músculos implicados en el proceso.
- Disfunción gastrointestinal: El estreñimiento es muy común debido a una disminución en la motilidad intestinal, y puede estar acompañado de dificultad para tragar (disfagia). Esto se debe a la afectación del sistema nervioso autónomo, que controla la función intestinal.
- Sudoración anormal: Pueden producirse episodios de sudoración excesiva o, por el contrario, disminución de la sudoración, lo que afecta la regulación de la temperatura corporal.
4. Disfunciones sensoriales
Estas alteraciones incluyen la disminución de ciertos sentidos y otros problemas relacionados con la percepción:
- Hiposmia (pérdida del olfato): La pérdida parcial o total del olfato es uno de los síntomas más tempranos del Parkinson, y puede ocurrir incluso antes de que aparezcan los síntomas motores.
- Dolor: El dolor en pacientes con Parkinson puede ser musculoesquelético (debido a rigidez y postura anormal), neuropático (asociado con daño a los nervios), o relacionado con problemas articulares. Este dolor puede afectar la movilidad y el bienestar emocional.
