Causas de una expresión facial menos emotiva
Giovana Femat Roldán 19 de septiembre de 2024 Padecimientos

Algunas personas con enfermedad de Parkinson pueden presentar pérdida de expresión facial que simula una máscara facial, a este signo se le conoce como hipomimia y se encuentra asociado al resto de los síntomas motores que caracterizan la enfermedad.
Parkinson e hipomimia
La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta al sistema nervioso central y se caracteriza por lentitud al realizar movimientos (bradicinesia), rigidez y temblor en reposo que a su vez ocasionan trastornos del movimiento, balance y coordinación. En las personas con parkinson existe un daño en las neuronas dopaminérgicas que se encargan de producir dopamina y norepinefrina en los ganglios basales. Este desequilibrio químico es el que ocasiona la variedad de síntomas incluidos los trastornos del movimiento y la hipomimia.
Si bien los síntomas motores son los protagonistas en esta enfermedad, algunas personas pueden experimentar la sensación de rigidez facial o simplemente la pérdida de expresión facial, algo que les da una apariencia de que portan una máscara facial inexpresiva, a este signo se le conoce como hipomimia.
La hipomimia puede tener una severidad variable e ir desde una disminución en la frecuencia del parpadeo hasta mantener posturas faciales rígidas. Suele ser un síntoma infravalorado sin embargo tiene un impacto importante en la comunicación y funcionalidad social de las personas con parkinson.
Sin estar completamente conscientes de ello, nuestras expresiones faciales nos ayudan a expresar nuestras emociones (tristeza, felicidad, asombro) o a comunicarnos de forma no verbal (cuando algo nos disgusta o lo aprobamos). Si bien se sabe que los músculos de la cara se encuentran inervados por el séptimo par craneal o nervio facial, los movimientos faciales se encuentran íntimamente relacionados con el procesamiento emocional y de lenguaje siendo esto más complejo que cualquier otro movimiento.
Anteriormente se creía que la hipomimia en Parkinson se debía únicamente a la rigidez facial o a la bradicinesia, sin embargo se ha visto que no sólo se asocia a estos síntomas motores sino que se además se asocia a trastornos del estado de ánimo y a un deterioro neurológico mayor. Incluso se ha observado que entre mayor es la severidad de la hipomimia existe una mayor pérdida neuronal.
Severidad de la hipomimia en el Parkinson
La hipomimia puede desarrollarse conforme existe mayor disfunción muscular y menor control motor fino, la severidad puede ir avanzando de forma gradual. Hay pacientes que inicialmente pueden sólo tener dificultad para realizar movimientos, mientras que otros son solo capaces de realizar microexpresiones.
Cuantificar la severidad de la hipomimia ha resultado difícil, sin embargo a lo largo del tiempo se han descrito escalas para medir la severidad de forma objetiva. Actualmente se describen los siguientes grados de severidad:
0 – Expresión y función normal
1 – Síntomas leves
2 – Notable pérdida del movimiento facial
3 – Pérdida moderada del movimiento facial, presente la mayor parte del tiempo
4 – Pérdida severa del movimiento facial o inmovilización facial permanente

Tratamiento de hipomimia
Tratamiento farmacológico
Actualmente no existe un fármaco que haya sido diseñado para el manejo de hipomimia, además de que se trata de un síntoma cuyos mecanismos son complejos, que incluyen diferentes áreas cerebrales y que se asocian a los síntomas motores de bradicinesia y rigidez. De igual forma se ha visto que a menor producción de dopamina, existe mayor severidad de los síntomas lo cual sugiere una posible vía de tratamiento.
Dentro de los medicamentos que se han estudiado se encuentran la levodopa, la cual ha demostrado eficacia para mejorar la movilidad facial, sin embargo aún son pocos los estudios que respaldan su uso para tratar este síntoma.
Tratamiento no farmacológico
La terapia física constituye uno de los pilares del tratamiento en parkinson. Inicialmente se realiza una evaluación neurológica en donde se evalúan los síntomas motores de la persona, incluyendo la hipomimia, y se realiza un plan de tratamiento individualizado con el objetivo de mejorar la rigidez facial y evitar el aislamiento social.
La fisioterapia orofacial y la terapia de lenguaje han sido de las estrategias de rehabilitación que han demostrado eficacia para el tratamiento de la hipomimia en parkinson.
La terapia orofacial incluye medidas como masajes, aplicación de hielo y soplar por un popote para estimular los músculos faciales al menos 1 hora dos veces por semana. Por otro lado, la terapia de lenguaje incluye ejercicios de fonación como abrir más la boca y tensionar de forma prolongada los músculos faciales para estimular al séptimo par craneal. Ambas terapias han demostrado mejorar la hipomimia en Parkinson, algo que a su vez puede mejorar la interacción de los pacientes con sus personas más allegadas.
¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente al sistema motor, pero también puede causar síntomas no motores. Las causas exactas de la enfermedad de Parkinson no se conocen por completo, pero los científicos han identificado varios factores que parecen contribuir a su desarrollo:
1. Degeneración de neuronas dopaminérgicas
La característica principal de la enfermedad de Parkinson es la pérdida de neuronas en una parte del cerebro llamada la sustancia negra. Estas neuronas producen dopamina, un neurotransmisor esencial para el control del movimiento. La falta de dopamina provoca los síntomas motores característicos de la enfermedad, como temblor, rigidez y lentitud de movimientos.
2. Factores genéticos
Aunque la mayoría de los casos de Parkinson son esporádicos (sin un patrón hereditario claro), aproximadamente un 10-15% de los casos están relacionados con mutaciones genéticas. Algunas de las mutaciones conocidas que están asociadas con la enfermedad de Parkinson incluyen las de los genes LRRK2, PARK7, PINK1, PRKN, y SNCA. Estas mutaciones pueden afectar el funcionamiento celular, el metabolismo de la dopamina o el manejo de las proteínas anormales.
3. Factores ambientales
La exposición a ciertas toxinas y sustancias químicas en el medio ambiente también se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar Parkinson. Entre estos factores se incluyen:
- Pesticidas y herbicidas: Algunos estudios han encontrado que la exposición prolongada a ciertos pesticidas puede aumentar el riesgo.
- Metales pesados: La exposición a metales como el manganeso también ha sido implicada en algunos casos de Parkinson.
- Solventes industriales: Algunos productos químicos utilizados en la industria pueden estar relacionados con un mayor riesgo.
Aunque estos factores por sí solos no causan la enfermedad de Parkinson, pueden contribuir al daño neuronal en individuos susceptibles.
4. Envejecimiento
El envejecimiento es uno de los mayores factores de riesgo para la enfermedad de Parkinson. La mayoría de los casos ocurren en personas mayores de 60 años. Con la edad, las células cerebrales tienden a funcionar de manera menos eficiente, y el sistema de protección contra el estrés oxidativo y las toxinas celulares se debilita, lo que puede contribuir a la degeneración neuronal.
5. Estrés oxidativo y disfunción mitocondrial
El cerebro es particularmente vulnerable al estrés oxidativo, un proceso que daña las células por la acumulación de radicales libres. Este proceso puede ser exacerbado por la disfunción mitocondrial, que se ha observado en las células afectadas por la enfermedad de Parkinson. Las mitocondrias, responsables de la producción de energía celular, pueden fallar en eliminar proteínas anormales, lo que lleva a la muerte celular.
6. Acumulación de proteínas anormales
Una proteína llamada alfa-sinucleína tiende a agruparse y formar depósitos anormales llamados cuerpos de Lewy en el cerebro de personas con Parkinson. Estos cuerpos de Lewy interfieren con las funciones normales de las neuronas y contribuyen a su degeneración. Aún no está claro por qué la alfa-sinucleína se agrupa en algunos individuos y cómo exactamente contribuye al desarrollo de la enfermedad, pero se cree que juega un papel central.
7. Inflamación cerebral
La neuroinflamación, o inflamación en el cerebro, también ha sido identificada como un posible contribuyente en la enfermedad de Parkinson. El sistema inmunitario del cerebro puede activarse de manera anormal, lo que lleva a un daño progresivo de las neuronas.
8. Factores hormonales y metabólicos
Investigaciones también sugieren que factores como los niveles hormonales, incluyendo una disminución de estrógenos en mujeres, podrían influir en el riesgo. Además, enfermedades metabólicas o endocrinas, como la diabetes, podrían aumentar el riesgo de desarrollar Parkinson debido a la interrelación con la inflamación y el estrés oxidativo.

Conclusión
Aunque aún no se comprende completamente por qué algunas personas desarrollan la enfermedad de Parkinson y otras no, es claro que se trata de una interacción compleja entre predisposición genética, factores ambientales y cambios neurobiológicos relacionados con el envejecimiento. Entender estas causas es fundamental para mejorar los tratamientos y, en el futuro, desarrollar estrategias preventivas más efectivas.