Bradicinesia: ¿Qué es y cómo afecta en el Parkinson?
Giovana Femat Roldán 11 de marzo de 2025 Padecimientos

La bradicinesia es uno de los síntomas más característicos de la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente al control del movimiento. Para entender mejor cómo la bradicinesia impacta la vida diaria de las personas con Parkinson, es necesario explorar qué es exactamente este fenómeno y cómo se manifiesta en quienes padecen la enfermedad.
¿Qué es la bradicinesia?
La bradicinesia se refiere a la disminución de la velocidad y la amplitud de los movimientos voluntarios. Es un síntoma motor central del Parkinson que afecta la capacidad de una persona para iniciar, controlar y coordinar sus movimientos de manera eficiente. La palabra «bradicinesia» proviene del griego, donde «bradi-» significa lento y «kinesis» significa movimiento.
Este síntoma no solo implica una ralentización en la ejecución de movimientos, sino que también puede ir acompañado de rigidez muscular, lo que dificulta aún más la capacidad de mover una parte del cuerpo de manera fluida.
¿Por qué ocurre la bradicinesia en el Parkinson?
La bradicinesia en la enfermedad de Parkinson se debe a la pérdida progresiva de las neuronas dopaminérgicas en el cerebro, específicamente en una región conocida como la sustancia negra. Estas neuronas son responsables de la producción de dopamina, un neurotransmisor esencial para la coordinación de los movimientos. La falta de dopamina en el cerebro afecta las señales motoras que viajan entre el cerebro y los músculos, lo que causa dificultad para iniciar y ejecutar movimientos de manera adecuada.
A medida que la dopamina disminuye, los movimientos se vuelven más lentos, menos precisos y, en ocasiones, hasta imposibles de ejecutar en su totalidad. La bradicinesia suele ser uno de los primeros síntomas visibles de la enfermedad, y es uno de los que más afecta la calidad de vida de los pacientes.
¿Cómo afecta la bradicinesia el movimiento en el Parkinson?
La bradicinesia afecta diversos aspectos del movimiento de las personas con Parkinson, y sus efectos varían según la gravedad de la enfermedad. A continuación, se detallan algunos de los principales impactos que este síntoma tiene en el día a día de los pacientes:
- Dificultad para iniciar el movimiento:
Las personas con Parkinson pueden experimentar dificultades para comenzar una acción, como ponerse en pie, comenzar a caminar o mover los brazos. A menudo, esto se denomina «bloqueo del movimiento». Incluso en actividades cotidianas, como escribir o comer, la persona puede notar que los movimientos se vuelven cada vez más lentos.
- Ralentización de los movimientos:
Los movimientos, aunque posibles, se vuelven notablemente más lentos. Esto puede hacer que las tareas diarias que antes realizaban con rapidez, como vestirse o tomar un objeto, ahora requieran más tiempo y esfuerzo.
- Rigidez muscular y temblores:
La bradicinesia se combina frecuentemente con otros síntomas del Parkinson, como la rigidez muscular (los músculos se sienten tensos y no se mueven libremente) y los temblores. La combinación de estos síntomas puede agravar aún más la dificultad para moverse y generar incomodidad.
- Postura y equilibrio:
La ralentización de los movimientos también puede afectar la postura y el equilibrio de los pacientes. La persona puede adoptar una postura encorvada debido a la rigidez en la parte superior del cuerpo y a la falta de coordinación muscular. Esto aumenta el riesgo de caídas, lo que representa una preocupación importante para quienes sufren de Parkinson.
- Expresión facial reducida:
Un síntoma conocido como «hipomimia», o falta de expresión facial, también puede ser consecuencia de la bradicinesia. La persona puede parecer menos expresiva, ya que los movimientos faciales también se ralentizan, lo que puede dificultar la comunicación no verbal.

Tratamiento de la bradicinesia en el Parkinson
El manejo de la bradicinesia se centra principalmente en aumentar la cantidad de dopamina disponible en el cerebro. Esto se logra a través de varios tratamientos que incluyen medicamentos y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. Los medicamentos como la levodopa (un precursor de la dopamina) y los agonistas dopaminérgicos son fundamentales para mejorar los síntomas motores. Sin embargo, con el tiempo, los pacientes pueden necesitar ajustes en su tratamiento debido a la progresión de la enfermedad.
Además de los medicamentos, la fisioterapia y la rehabilitación neurológica juegan un papel crucial en el tratamiento de la bradicinesia. La fisioterapia puede ayudar a mejorar la amplitud de los movimientos, a mantener la fuerza muscular y a mejorar el equilibrio y la postura. Los ejercicios físicos regulares también son beneficiosos, ya que promueven la circulación sanguínea y pueden aliviar la rigidez muscular.
El tratamiento personalizado y el monitoreo constante de los síntomas por parte de un equipo médico especializado son fundamentales para el manejo adecuado de la bradicinesia y de los demás síntomas del Parkinson.
¿Qué otros síntomas relacionadas se pueden presentar?
Además de la bradicinesia, la enfermedad de Parkinson se manifiesta con una variedad de síntomas motores y no motores que afectan la calidad de vida del paciente. Muchos de estos síntomas están interconectados y pueden agravarse con el tiempo. A continuación, se describen algunos de los síntomas más comunes relacionados con la bradicinesia:
1. Síntomas Motores Relacionados
Estos síntomas afectan directamente la movilidad y la coordinación del paciente:
- Rigidez muscular: Se presenta como una resistencia al movimiento pasivo de las extremidades, lo que dificulta la movilidad y puede causar dolor o incomodidad. La rigidez puede contribuir a la sensación de lentitud de movimientos y empeorar la bradicinesia.
- Temblores en reposo: Aunque no todos los pacientes con Parkinson los presentan, los temblores son un síntoma frecuente. Suelen aparecer en una mano o pierna cuando la extremidad está en reposo y desaparecen con el movimiento voluntario.
- Inestabilidad postural: A medida que avanza la enfermedad, el equilibrio se ve afectado, aumentando el riesgo de caídas. Esto ocurre debido a una disminución en los reflejos posturales y la falta de control sobre los movimientos del cuerpo.
- Alteraciones en la marcha (marcha parkinsoniana): La bradicinesia influye en la forma en que una persona camina, causando pasos cortos, arrastrados y con disminución del balanceo de los brazos. En etapas avanzadas, puede ocurrir el «freezing» o bloqueo motor, donde el paciente siente que sus pies están «pegados» al suelo y no puede iniciar la marcha.
- Hipomimia (pérdida de la expresión facial): La reducción de los movimientos automáticos afecta los músculos de la cara, dando la apariencia de un rostro inexpresivo o «máscara parkinsoniana».
2. Síntomas No Motores Relacionados
Aunque el Parkinson es principalmente un trastorno del movimiento, también involucra síntomas no motores que pueden presentarse incluso antes de los síntomas motores:
- Fatiga y debilidad: La falta de energía es común en pacientes con Parkinson, y puede ser consecuencia tanto de los problemas motores como de alteraciones metabólicas.
- Alteraciones en el sueño: Los pacientes pueden experimentar insomnio, somnolencia diurna excesiva o trastornos del sueño como el trastorno de conducta del sueño REM, en el que se mueven bruscamente mientras sueñan.
- Deterioro cognitivo y demencia: En etapas avanzadas, algunas personas pueden desarrollar problemas de memoria, dificultad para tomar decisiones y, en algunos casos, demencia asociada a la enfermedad de Parkinson.
- Trastornos emocionales: La depresión y la ansiedad son comunes en personas con Parkinson. También pueden presentar apatía o pérdida de motivación para realizar actividades diarias.
- Disautonomía: Se refiere a problemas en el sistema nervioso autónomo, lo que puede causar presión arterial baja (hipotensión ortostática), sudoración excesiva, estreñimiento y disfunción urinaria.
En conclusión
La bradicinesia es uno de los síntomas más representativos de la enfermedad de Parkinson y afecta gravemente la capacidad de las personas para realizar sus actividades cotidianas. Aunque no existe una cura para esta condición, el tratamiento adecuado puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes, aliviando los síntomas y ayudando a mantener la funcionalidad motora durante más tiempo. La combinación de medicamentos, fisioterapia y otros enfoques terapéuticos permite a las personas con Parkinson manejar mejor su bradicinesia y vivir de manera más plena.
