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Diagnóstico y tratamiento para la Bradicinesia

Giovana Femat Roldán 24 de marzo de 2025 Padecimientos

Diagnóstico y tratamiento para la Bradicinesia

La bradicinesia es uno de los síntomas cardinales de la enfermedad de Parkinson (EP) y significa la ralentización del movimiento o reducción progresiva de su velocidad (o vacilaciones/paradas progresivas) a medida que continúan los movimientos. Las personas deben tener bradicinesia, con decremento de la amplitud de los movimientos, así como temblor o rigidez, para que se considere un diagnóstico de Parkinson.

En el Parkinson, esta ralentización ocurre de diferentes maneras:

  • Reducción de los movimientos automáticos (como el parpadeo o el balanceo de los brazos al caminar)
  • Dificultad para iniciar movimientos (como ponerse de pie desde una silla)
  • Ralentización general en las acciones físicas
  • La aparición de quietud anormal o una disminución en la expresión facial

Diagnóstico de bradicinesia

Se puede manifestar ya desde las fases iniciales de la enfermedad, especialmente con aquellas actividades que implican movimientos de pequeña amplitud, precisos, y que requieren cierta habilidad, como escribir, coser o afeitarse. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, se puede hacer más evidente y aparecer en actividades que requieren una menor precisión como abrocharse un botón o pelar una fruta. 

Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo complejo y de presentación heterogénea. Es un proceso complejo de aparición en la edad adulta y que constituye la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente por detrás de la demencia tipo Alzheimer. Su etiología es desconocida y, en términos generales, la causa subyacente sería la combinación de factores ambientales y genéticos. 

Su base anatomopatológica se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra pars compacta (SNpc) del mesencéfalo, así como la presencia de inclusiones intracelulares llamadas cuerpos de Lewy, que están formados por agregados insolubles de proteína alfa-sinucleina anormalmente plegada.

Clínica de la enfermedad de Parkinson

Se caracteriza clínicamente por la presencia de la tríada motora acinesia o lentitud de movimientos, temblor de reposo y rigidez y por ello ha sido clásicamente considerada y estudiada como un trastorno motor. Sin embargo, en las últimas décadas, ha aumentado el reconocimiento de manifestaciones no motoras como la apatía, el deterioro cognitivo o los síntomas disautonómicos entre otros.  

  • Temblor en reposo:

Está presente aproximadamente en el 70% de los pacientes. Se presenta de forma característica antes de iniciar el movimiento, desapareciendo al adoptar una postura o al ejecutar una acción.  

  • Lentitud de movimiento
  • Rigidez o aumento del tono muscular:

Consiste en la resistencia ofrecida por brazos y piernas cuando el médico trata de flexionar o extender dichas extremidades. Al principio esta rigidez puede no ser advertida por la persona afectada, describiéndola como un dolor a nivel del cuello, espalda u hombros, o incluso calambres musculares debidos a la postura estática y flexionada de las articulaciones.

¿Cuál es la fisiología en la enfermedad?

La base fisiológica de la enfermedad de Parkinson es la disfunción del sistema de los ganglios de la base (GB) debido a la depleción de dopamina, su principal modulador.

Los ganglios basales son núcleos subcorticales que incluyen el núcleo estriado (caudado y putamen), núcleo subtalámico (NST) y el globo pálido externo (Gpe) e interno (Gpi), con sus conexiones con la SNpc, la substancia negra pars reticulata (SNr) y el núcleo ventro-lateral del tálamo. La depleción dopaminérgica resulta en alteraciones neurofisiológicas de la actividad de los ganglios basales que subyacen a los síntomas cardinales de la enfermedad.

Manifestaciones más comunes

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta el sistema nervioso central, particularmente las áreas que controlan el movimiento. Sus manifestaciones más comunes son motoras, pero también existen síntomas no motores que pueden impactar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Aquí se presentan las manifestaciones más comunes:

1. Bradicinesia (lentitud de movimiento)

La bradicinesia es una de las características centrales de la enfermedad de Parkinson. Se refiere a la disminución de la velocidad y la amplitud de los movimientos, lo que puede hacer que las tareas cotidianas, como escribir, caminar o comer, se vuelvan lentas y difíciles.

2. Temblor en reposo

El temblor es uno de los síntomas más reconocidos del Parkinson. Generalmente aparece en una mano o en los dedos cuando la extremidad está en reposo. El temblor tiene un patrón característico de «temblor en rueda de molino», en el que los movimientos oscilan en una forma circular o de vaivén. Aunque no todos los pacientes presentan temblor, es común en las primeras etapas de la enfermedad.

3. Rigidez muscular

La rigidez es el aumento del tono muscular, lo que puede causar dolor y dificultad para mover las articulaciones. Esta rigidez puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero se observa comúnmente en los brazos y las piernas. A menudo, los pacientes experimentan una sensación de «bloqueo» al mover una extremidad, lo que hace que el movimiento sea más torpe y menos fluido.

4. Inestabilidad postural

A medida que la enfermedad progresa, los pacientes pueden desarrollar problemas para mantener el equilibrio, lo que aumenta el riesgo de caídas. Esto se debe a la pérdida de control de los músculos que mantienen la postura erguida. Los pacientes pueden inclinarse hacia adelante o hacia un lado sin poder corregir la postura adecuadamente.

5. Alteraciones en la marcha

Los pacientes con Parkinson pueden tener una marcha caracterizada por pasos cortos y arrastrados. La falta de movimiento de los brazos al caminar, conocida como «marcha festinante», es común. A menudo, las personas con Parkinson también tienen dificultades para iniciar la marcha o detenerse, lo que puede resultar en una marcha vacilante o en «bloqueos» donde el paciente siente que sus pies se quedan pegados al suelo.

6. Dificultades con la coordinación motora

A medida que avanza la enfermedad, la coordinación de movimientos finos también puede verse afectada. Esto puede dificultar tareas como abotonarse la camisa, escribir o usar utensilios de cocina. La falta de coordinación es una manifestación importante que impacta la vida diaria.

7. Hipomimia (expresiones faciales reducidas)

La hipomimia es la disminución de las expresiones faciales, lo que da como resultado una «cara de máscara». Esto significa que las personas con Parkinson pueden tener dificultades para mostrar emociones faciales, como sonreír o fruncir el ceño, lo que puede hacer que su rostro parezca inmóvil o serio.

8. Problemas de voz (hipofonía)

Los pacientes pueden experimentar una disminución en el volumen de la voz, conocida como hipofonía. La voz puede volverse suave o monótona, lo que puede dificultar la comunicación verbal, especialmente en entornos ruidosos.

9. Disfagia (dificultad para tragar)

A medida que la enfermedad progresa, la dificultad para tragar alimentos o líquidos se vuelve más pronunciada, lo que puede llevar a la aspiración de alimentos hacia los pulmones, causando infecciones respiratorias.

10. Trastornos del sueño

Los pacientes con Parkinson a menudo experimentan alteraciones del sueño, como insomnio, sueño fragmentado y sueños vívidos o pesadillas. También pueden presentar trastornos como el síndrome de las piernas inquietas.

11. Síntomas no motores

Además de los síntomas motores, los pacientes de Parkinson pueden experimentar una serie de síntomas no motores que incluyen:

  • Depresión y ansiedad:

Son comunes en las primeras etapas y pueden afectar el bienestar general.

  • Fatiga:

La sensación de agotamiento sin causa aparente puede ser debilitante.

  • Alteraciones cognitivas:

En etapas avanzadas, los problemas de memoria y la confusión pueden llevar a una demencia.

  • Problemas gastrointestinales:

Estreñimiento y otros trastornos digestivos son comunes en los pacientes con Parkinson.

  • Problemas urinarios:

Incontinencia o necesidad frecuente de orinar.

  • Sudoración excesiva:

A menudo se presenta sin razón aparente.

La progresión de la enfermedad varía de una persona a otra, y no todos los pacientes experimentan todos los síntomas. Sin embargo, el tratamiento temprano y el manejo adecuado de los síntomas son fundamentales para mejorar la calidad de vida de quienes viven con la enfermedad de Parkinson.

Tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas

A diferencia de otras enfermedades del cerebro, para los síntomas de la EP se dispone de varios tratamientos médicos y/o quirúrgicos eficaces. En la actualidad la rehabilitación (fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, psicología) supone el complemento para enlentecer la progresión de la enfermedad.

Cada persona precisa en cada momento una evaluación individual y las posibilidades de tratamiento hay que ajustarlas al momento y a la persona. El tratamiento de la EP puede dividir en: farmacológico, quirúrgico y de rehabilitación. En esta guía se aborda el manejo del tratamiento farmacológico y de rehabilitación.