¿Qué es la atrofia multisistémica?
Giovana Femat Roldán 29 de enero de 2024 Sin categoría

La atrofia multisistémica es una enfermedad neurodegenerativa poco común y progresiva que afecta principalmente al sistema nervioso autónomo. Para entender plenamente ésta enfermedad, es esencial comprender el funcionamiento del sistema nervioso autónomo.
Es una enfermedad neurodegenerativa rara y progresiva que afecta principalmente al sistema nervioso autónomo, resultando en una serie de síntomas incapacitantes.
La atrofia multisistémica se clasifica en dos tipos principales: Tipo P (parkinsonismo) y tipo C (cerebelar). Ambas variantes comparten características comunes de degeneración de ciertas áreas del cerebro, pero difieren en los síntomas predominantes.
La enfermedad se caracteriza por la acumulación de una proteína llamada alfa-sinucleína en el cerebro, formando agregados llamados cuerpos de inclusión. Este proceso degenerativo afecta áreas específicas del cerebro, incluyendo:
- El cerebelo
- El tronco encefálico
- El núcleo caudado.
Suele manifestarse en adultos, generalmente entre los 50 y 60 años. No muestra predilección por un género en particular. La causa exacta aún no se comprende completamente, pero se asocia con la acumulación anormal de alfa-sinucleína en las células nerviosas del cerebro.
Esta acumulación conduce a la degeneración y pérdida de células nerviosas, lo que contribuye a los síntomas observados en la enfermedad.
La atrofia multisistémica es considerada una enfermedad neurodegenerativa grave debido a su progresión implacable y la afectación multisistémica. Los pacientes experimentan:
- Pérdida gradual de la función autonómica
- Pueden presentar síntomas parkinsonianos
- Disfunción cerebelar,
- Otros problemas neurológicos.
La gravedad varía entre los individuos, pero en general, tiene un impacto significativo en la calidad de vida y la autonomía funcional.
Es una enfermedad rara, lo que complica su diagnóstico y tratamiento. Diferenciarla de otras enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson, puede ser desafiante debido a las similitudes en los síntomas motores. Sin embargo, la presencia de síntomas autonómicos graves, como hipotensión ortostática y disfunción autonómica, puede ayudar a distinguirla.
El diagnóstico implica una combinación de:
- Evaluación clínica
- Pruebas neurológicas
- Imágenes cerebrales
- En algunos casos, biopsias.
La identificación de los cuerpos de inclusión de alfa-sinucleína en tejido cerebral a través de autopsias es considerada la confirmación definitiva de la enfermedad. Sin embargo, en la práctica clínica, se utilizan criterios clínicos y de imágenes para establecer un diagnóstico probable.
Hasta la fecha, no existe una cura, y el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
- Se utilizan medicamentos para abordar el parkinsonismo, la hipotensión ortostática y otros síntomas autonómicos.
- La fisioterapia y la terapia ocupacional también son componentes importantes del manejo para optimizar la función física y prevenir complicaciones relacionadas con la movilidad.

Sistema Nervioso Autónomo y su función
El Sistema Nervioso Autónomo es una parte esencial del sistema nervioso que regula las funciones involuntarias del cuerpo, asegurando un equilibrio dinámico entre diversas actividades fisiológicas.
Este sistema trabaja en estrecha colaboración con el sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la médula espinal, para coordinar respuestas automáticas ante cambios en el entorno interno y externo.
Sistema Nervioso Central
Éste sistema actúa como el epicentro del control nervioso y está encargado de procesar la información sensorial, emitir respuestas motoras y regular funciones corporales. El cerebro, sede del pensamiento y la conciencia, junto con la médula espinal, desencadena respuestas automáticas y voluntarias.
El sistema nervioso autónomo se divide en dos componentes principales: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Estas dos ramas trabajan en conjunto para mantener un equilibrio homeostático en el cuerpo:
- Sistema Nervioso Simpático:
Prepara al cuerpo para la acción inmediata, desencadenando respuestas de «lucha o huida». Aumenta la frecuencia cardíaca, dilata las vías respiratorias, y desvía el flujo sanguíneo hacia los músculos esqueléticos para una mayor actividad física.
- Sistema Nervioso Parasimpático:
Promueve la relajación y la recuperación después de una respuesta de estrés. Disminuye la frecuencia cardíaca, contrae las vías respiratorias y dirige el flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo y otros órganos internos.
Regulación del sistema nervioso autónomo
La regulación del sistema nervioso autónomo ocurre principalmente en el bulbo raquídeo y el hipotálamo, regiones clave en el tronco encefálico y el cerebro, respectivamente. El bulbo raquídeo, ubicado en la base del cerebro, regula funciones autonómicas vitales como la frecuencia cardíaca y la respiración.
El hipotálamo, situado justo encima del tronco encefálico, actúa como el centro de control maestro, integrando señales y ajustando la actividad del SNA para mantener el equilibrio interno.
La interacción dinámica entre el sistema nervioso central y el autónomo garantiza la adaptación continua del cuerpo a los cambios en el entorno. Este equilibrio delicado es esencial para la supervivencia y el funcionamiento adecuado de los sistemas orgánicos, ya que asegura respuestas automáticas y coordinadas ante estímulos diversos.
¿Qué son las disautonomías?
Las disautonomías representan un grupo heterogéneo de trastornos del sistema nervioso autónomo caracterizados por la disfunción de sus componentes simpáticos o parasimpáticos. Estos trastornos pueden manifestarse en diversas formas y afectar a personas de todas las edades, comprometiendo la capacidad del cuerpo para regular funciones automáticas de manera adecuada.
La fisiopatología de las disautonomías involucra la interrupción del equilibrio autonómico normal. Pueden surgir problemas en la comunicación entre el sistema nervioso central y el periférico, resultando en una respuesta inapropiada a estímulos o en una falta de regulación en las funciones corporales involuntarias. La disfunción autonómica puede afectar diversos sistemas, desde el cardiovascular hasta el gastrointestinal, generando síntomas variados.
- Enfermedad de Parkinson:
Aunque conocida principalmente por sus síntomas motores, la enfermedad de Parkinson también implica disfunción autonómica. Los pacientes pueden experimentar cambios en la presión arterial, trastornos urinarios y problemas gastrointestinales.
- Síndrome de Taquicardia Ortostática Postural (POTS):
Se caracteriza por un aumento excesivo de la frecuencia cardíaca al ponerse de pie, causando síntomas como mareos, fatiga y debilidad. POTS refleja una disfunción en la regulación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
- Disautonomía Familiar:
Esta es una enfermedad hereditaria que afecta a múltiples sistemas, generando síntomas como desmayos, problemas gastrointestinales y dificultades en la regulación de la temperatura corporal.
Causas de las Disautonomías:
Las disautonomías pueden tener diversas causas, y en muchos casos, la etiología exacta puede ser desafiante de determinar. Algunas posibles causas incluyen:
- Factores Genéticos:
Enfermedades autonómicas pueden tener un componente genético, manifestándose en familias a lo largo de generaciones.
- Infecciones:
Algunas infecciones, como aquellas causadas por virus o bacterias, pueden desencadenar disautonomías.
- Factores Idiopáticos:
En muchos casos, la causa subyacente de las disautonomías puede ser desconocida, clasificándose como idiopáticas.
